Se Retoma el Programa Juntos por la Vida
Por Benny Díaz

“Tenemos un tejido social modificado, no dañado, y el adolescente se vuelve un ente muy vulnerable”
“Los adolescentes son un sector de la población muy vulnerable, porque es cuando pasan por todo un proceso en el que los padres no están, la mayoría de las veces, capacitados poder educarlos, porque es muy diferente a como se hace con un niño y es cuando reciben abandono emcional y les acarrea problemas como baja autoestima, que caigan en drogas y embarazos no deseados”, expresó Erika Liliana Padilla Contreras, encargada del programa Juntos por la Vida del DIF Estatal.
Este ya se había implementado en Aguascalientes capital cuando el hoy gobernador fue alcalde, y ahora “11 años después se retoma y estamos llevando psicólogo a cada institución educativa y se trabaja en cuatro puntos: adicciones, sexualidad, ansiedad y depresión y autoestima y autoimagen”.
Es en esta etapa cuando el joven necesita fortalecer su identidad.
“Tenemos un tejido social modificado, no dañado, y el adolescente se vuelve un ente muy vulnerable. Por eso en las escuelas se les brinda la atención psicológica de una a 12 sesiones para hacer una evaluación y de acuerdo a la problemática nos podemos extender hasta que se necesite. Se hace de manera privada en consultorio y a la par se les brinda a los padres de familia un taller terapéutico; mientras que los maestros se les brinda herramientas para poder manejar grupos de 35 a 50 alumnos”.
De esta manera es que se brinda atención integral, porque se atacan todos los frentes por los que el adolescente puede “caer” en algún problema más difícil y que puede cambiar su vida de manera drástica como puede ser un embarazo.
A pesar de todo el esfuerzo que se pone, no todos los padres de familia reaccionan de manera favorable, reconoció Padilla Contreras.
“Digamos que un 50 por ciento no acuden ni a los llamados de los maestros, menos a los talleres. Cuando nos encontramos con esta actitud difícilmente vamos a sacar a los jóvenes adelante. Por eso hay que tomar conciencia de que los hijos en esta etapa requieren de una atención especial de parte de sus progenitores, sentirse acompañados, protegidos, comprendidos”, dijo.
Y es que el concepto de familia ha cambiado. Ahora con las familias reconstruidas, el alto índice de divorcios y lo peor, donde no hay adultos mentalmente estables se encuentra un ambiente de disfuncionalidad que afecta negativamente al adolescente.
“No importa cómo esté integrada, ya ahora no es como antes donde había papá y mamá; ahora la clave es que sean unidos, tengan relaciones afectivas sanas entre ellos, se procuren, acompañen y convivan; que tengan cercanía entre ellos y se preocupen los unos por los otros, eso es una familia”.
El programa se aplica en todo el Estado, pero de donde ya se tiene un diagnóstico bien definido es que en Jesús María y el sur de Aguascalientes capital hay un alto índice de drogadicción en adolescentes. Mientras que en el oriente de la ciudad es el abandono emocional, que crea toda esa situación psicoemocional tan caótica para el joven.







