“La Gente no Come Carne Porque no Puede Comprarla”
Por Benny Díaz

Raúl González Reyes, presidente de la Organización de Industriales de la Carne, AC
Desde hace cinco años la situación para los carniceros pasó de ser difícil a muy complicada, porque “cada día la carne desaparece de la alimentación de los familias, porque es lo primero que quitan de la canasta básica, lo que para nosotros representa un serio problema porque a falta de ventas, ningún negocio puede subsistir”, expresó Raúl González Reyes, presidente de la Organización de Industriales de la Carne, AC.
En entrevista con Página 24 detalló que “los políticos pueden decir muchas cosas bonitas en cuanto a programas de ayuda, pero la realidad es que los cobros para adquirir maquinaria y hasta cuchillos es difícil de pagar, si no lo hacemos se incrementan intereses y esto hace una bola de nieve y no podemos darnos el lujo de pedir créditos, porque entonces nos iríamos a la quiebra”.
González Reyes representa a aproximadamente a 500 tablajeros y “todos tenemos la misma realidad: las ventas cada vez están peor. Ni el Buen Fin resultó, la gente no compró como esperábamos y es que no comen carne no porque no quieran, sino porque no pueden comprarla”.
“Imagínese –dice–, el kilo de bistec cuesta 136 pesos; el de cocido entre 79 y 89; mientras que la molida anda en 105. Más de un salario mínimo general, entonces la gente prefiere asegurar los frijoles, las tortillas, jitomate y chile, entre otras verduras que son más baratas y la carne comerla una o dos veces por semana si se puede, y eso a nosotros nos impacta porque hay días que salimos a mano o hasta poniéndole al negocio; pero es lo que sabemos hacer y tenemos que seguir adelante”.
Porque además tienen que pagar luz “que es lo que más nos ha afectado, las tarifas han subido al doble; agua, en muchos casos renta, y no sale para todo” Su esperanza para que las cosas mejoren “es el nuevo gobierno federal.
Si no nos ayuda como el nuevo presidente dijo que lo haría abriendo programas con créditos acorde a nuestras posibilidades de pago, mejorar los salarios de los trabajadores porque a más poder adquisitivo, podrán comprar más; y ojalá que también baje la luz, porque es la única manera que tenemos para estabilizarnos, si no es así, entonces muchas carnicerías van a cerrar, ¿y qué vamos a hacer?, ¿de qué vamos a vivir?, hay familias que por generaciones se han dedicado a ser tablajeros”.
Esta incertidumbre ha hecho que algunos de sus agremiados busquen otras opciones, como a la par de vender carne cruda, también “hacer carnitas, vender salsas, arroz ya preparado, mole, lo que se pueda para atraer clientela”.
Además de la llegada de Andrés Manuel López Obrador y las oportunidades que se abran para ellos, también esperan con ansia la llegada de Navidad: “Confiamos en que este año nos vaya mejor, porque es cuando la gente compra sobre todo el cerdo para hacer sus cenas. Desde el 16 de diciembre, con las posadas, esperemos que comiencen a despuntar las ventas. Para año nuevo baja un denpoco porque cada vez se pierde la tradición de festejar en familia y la gente opta por irse a restaurantes”.
Otra de las cosas que vigilan en la organización a su cargo es que “la carne que se venda cumpla con todas las normas de calidad, que se compre en el rastro y no a coyotes, que sí hay muchos, pero no tenemos la garantía de que el producto esté en buenas condiciones y hacer eso es jugar con nuestro patrimonio porque las multas por vender carne en mal estado van de los 30 a 40 mil pesos”.
Por eso “si alguno de los carniceros que están con nosotros tienen este problema de inmediato se da de baja de la Organización y que enfrente el problema solo, y como decimos “ai te la verigüas”, porque no vamos a perder todos por uno”, finalizó.







