“Se Resisten a Cambiar a Cultivos que Necesiten Menos Agua”
Por Benny Díaz

Ramiro Salas Pizaña, alcalde de El Llano
El Llano fue por muchos años el “granero de Aguascalientes”, ya que gracias a sus cosechas de maíz y frijol se garantizaba el abasto de estos productos para el estado, sin embargo las cosas cambian y a pesar de la falta de agua para regar los campos los agricultores se niegan a cambiar de giro y siguen sembrando lo mismo pero “atenidos al temporal”.
Así lo expresó en entrevista con Página 24 el alcalde de El Llano, Ramiro Salas Pizaña, quien reconoció que estar esperanzados a las precipitaciones pluviales generalmente les trae pérdidas a los ejidatarios.
Este año sólo hubo un mes de lluvia y lo que se logró “levantar” de maíz y frijol fue destinado para forraje, ya que les es más redituable que venderlo para el consumo humano por no ser de óptima calidad y el precio al que se los pagarían es muy bajo, tanto que representa pérdidas.
También están los ejidatarios que cuentan con pozos y ellos optan por sembrar avena y alfalfa, que también venden para forraje.
“Son reacios a la rotación de cultivos por costumbre, es su cultura y es difícil que cambien. Ahora se está generando que algunos siembren agave para el mezcal y por eso ya estamos más tranquilos en el tema agrario”, comentó el alcalde.
Salas Pizaña reconoció que El Llano es un municipio al que le falta mucho desarrollo y oportunidades para la gente, ya que la única opción que tienen es el campo o viajar diariamente hasta la capital del estado para trabajar en alguna fábrica, que con los sueldos tan bajos no les es costeable por los pasajes y comida.
Expuso que está muy arraigado el fenómeno de la migración, “sobre todo en jóvenes de 18 a 30 años; lo bueno de esto es que cuando se van lo hacen con visas de trabajo por tres o seis meses, dependiendo de la pizca o la recolección del cultivo que sea, aunque lo que más les gusta es ir a trabajar a la cosecha de manzana en Michigan”.
En cada temporada se van entre 350 y 400 personas, de las cuales algunas ya no regresan, pero la mayoría sí y con ellas se quiere replicar el fenómeno que se está dando en Calvillo y es que con las divisas que traen pongan negocios que reactiven la economía en El Llano y, por ende, generen empleos.
Aunque hace unos años el municipio puso un programa para que las personas fueran a trabajar a Canadá con visa de trabajo, Ramiro Salas Pizaña comentó que todavía sigue vigente, “pero la gran mayoría prefiere ir a Estados Unidos”.
A pesar de todo –destacó–, todavía no se da el fenómeno de que haya comunidades “fantasma”, porque “las personas mayores siguen aquí, tienen arraigo y como van por determinado tiempo no se llevan a la familia, entonces regresan y es bueno, porque con esto confiamos en que en poco tiempo mejoren las condiciones de vida para los habitantes de El Llano y dejemos de ser uno de los municipios más marginados”.







