
El tractocamión con dos cisternas, que conducía Miguel García Quintero
Una terrible explosión estuvo a punto de ocurrir en la comunidad de Coyotes, el embestir el tren una de dos cisternas con gasolina que jalaba un tráiler, cuyo irresponsable conductor intentó ganarle el paso al gusano de acero. Además, hubo una importante fuga del combustible, la cual fue controlada por las autoridades.
El responsable del percance es Miguel García Quintero, de 45 años de edad, originario de Veracruz, que manejaba el tractocamión Freightliner azul, con placas de circulación 127-EH-2, con dos cisternas de 33 mil litros de capacidad cada uno.
Al filo de las 18:10 horas de ayer, el trailero circulaba sobre la carretera estatal 69 y al llegar al cruce con el tendido ferroviario, en Coyotes, notó que se acercaba el tren, pero en lugar de detenerse mantuvo la marcha, confiado en que saldría indemne. Sin embargo, la máquina golpeó la segunda cisterna, con lo que inició un fuerte derrame de gasolina Magna.

Autoridades resguardaron los alrededores mientras el lugar era puesto fuera de peligro
Alertados por testigos, pronto llegaron bomberos municipales para comenzar a controlar la fugo utilizando espuma especial mientras que el personal de Protección Civil realizó las labores de acordonamiento y evacuación de la zona por el alto riesgo, ya que además el combustible comenzó a vaporizarse.
Por otra parte, Miguel García Quintero fue atendido por paramédicos, pero no fue necesaria su hospitalización.
Las labores se extendieron por varias horas para cancelar cualquier posibilidad de una explosión, siendo resguardados los alrededores por elementos del Ejército Mexicano para evitar el ingreso de cualquier persona ajena.
Alertados por testigos, pronto llegaron bomberos municipales para comenzar a controlar la fugo utilizando espuma especial mientras que el personal de Protección Civil realizó las labores de acordonamiento y evacuación de la zona por el alto riesgo, ya que además el combustible comenzó a vaporizarse.
Por otra parte, Miguel García Quintero fue atendido por paramédicos, pero no fue necesaria su hospitalización.
Las labores se extendieron por varias horas para cancelar cualquier posibilidad de una explosión, siendo resguardados los alrededores por elementos del Ejército Mexicano para evitar el ingreso de cualquier persona ajena.







