Víctima de una profunda depresión, el empleado de un rancho se quitó la vida descerrajándose un balazo en la cabeza. Javier Soto Lupercio, de 48 años de edad, es quien protagonizó el suicidio 96 de lo que va del año y el séptimo de este mes.
Los hechos ocurrieron en uno de los cuartos localizado frente al vivero y la planta de tratadora de agua del rancho Los Cibeles, localizado en el kilómetro dos de la carretera estatal 43, rumbo a El Salto de los Salado.
Alrededor de las 2:45 horas de ayer, en el servicio de emergencia 911 recibieron el reporte de que en el mencionado sitio, un hombre se había quitado la vida disparándose.
Pronto acudieron policías preventivos de la Delegación Insurgentes y paramédicos del ISSEA, quienes fueron recibidos por el encargado del rancho, Luis Contreras Martínez, quien les dijo que el empleado Javier estaba en un cuarto y por debajo de la puerta escurría sangre.
Los uniformados abrieron la puerta y encontraron el cuerpo sin vida de Javier, quien sangraba de la cabeza y junto al cuerpo tuvieron a la vista un revólver calibre .22.
Se logró conocer que Javier Soto Lupercio padecía de depresión la cual se estaba tratando a base de medicamento en el Instituto Mexicano del Seguro Social, ya que entre sus pertenencias le encontraron algunas recetas de su médico familiar.
Previo reporte, arribó al lugar personal de la Fiscalía General del Estado para dar fe del cadáver y al término de las diligencias del caso, peritos hicieron el levantamiento del cadáver y lo trasladaron al Servicio Médico Forense para practicarle la necropsia de ley.







