La Roca y las Víboras
DICEN QUE Aguascalientes se nos está “secularizando”, que la fe no se hereda “como un apellido” y que hay que mirar el ejemplo insigne del apóstol Pedro para no vivir como si Dios no existiera.
NOS INVITAN a ser como la “roca” sobre la cual se edificó la Iglesia, pero conveniente y sospechosamente se les olvida contar la historia completa del personaje.
PORQUE SI de memoria bíblica se trata, hay que recordarla toda: Pedro fue, sí, el de la profesión de fe, pero también fue el temperamental que desenvainó la espada en el Monte de los Olivos para cortarle la oreja a Malco en un arranque de violencia, y sobre todo, fue el mismo que acorralado por el miedo a la autoridad, negó a Jesús tres veces antes de que cantara el gallo.
¿ESE ES el modelo de coherencia impecable que nos venden hoy pulido y maquillado, o es que la fragilidad y las contradicciones humanas solo se toleran cuando conviene al discurso?
NOS ALECCIONAN diciendo que la fe no se hereda automáticamente. Lo que no dicen es que lo que sí parece heredarse, o al menos contagiarse con facilidad en ciertos círculos de Aguascalientes, es la ceguera moral. No hablamos de la ceguera física de los pasajes evangélicos, sino de esa ceguera voluntaria que se niega a ver la hipocresía.
YA LO advertía con total claridad la sabiduría del Eclesiastés (y los libros sapienciales): hay que buscar la sencillez y cuidarse de no juntarse con los ricos y poderosos, porque corrompen todo lo que tocan.
ES QUE existimos los católicos que sí leemos las Escrituras, nos educamos con el catecismo católico, leemos las encíclicas, no solo somos rezanderos de padresnuestros, avesmarías y golpes de pecho cuando conviene.
SIN EMBARGO, ¿cuántos hay que se camuflan como víboras?, se acercan al obispo y su curia para hacer el canto de las sirenas, muy al estilo de aquella serpiente que sedujo en el Edén, para dar cátedra de moralidad los domingos en primera fila, mientras de lunes a sábado practican el despojo, la mentira, la lambisconería y el fariseísmo más rancio.
PARA “MEDIOS de comunicación a modo” que se dedican a quemar incienso, hacer loas, reverencias y publicar boletines disfrazados de noticias, sobra espacio en la comarca.
PERO LOS medios de comunicación y los periodistas con dignidad tienen una obligación moral irrenunciable: informar la verdad, no maquillarla para complacer al poder eclesiástico y, de los que sean, ni a sus benefactores.
EL PUEBLO creyente tiene criterio. Ve las incoherencias entre la prédica del amor a los pobres y el amiguismo de algunos con los acaudalados, ve la distancia entre la “misericordia” que se proclama y el juicio duro que se lanza contra la sociedad secular y que no entra en el juego de la doble moral de a Dios rezando y con mazo dando.
JESÚS DE Nazaret no dejó espacio a interpretaciones ambiguas cuando sentenció: “La verdad os hará libres” (Juan 8, 32), para muestra de que quien esto escribe sí lee y estudió la Biblia con sacerdotes durante años, justo ahí donde ahora son las oficinas del Obispado y para que quede claro, se comienza por el Evangelio de Mateo y luego los demás, no del Génesis como creen algunos.
Y ESOS estudios bíblicos impartidos por años, seis o siete, por sacerdotes, no es para “interpretar” la Biblia a conveniencia, sino como es en el catolicismo.
LA FE no se hereda como un apellido, pero sí se cultiva cuando se quiere y si se tiene una solidez familiar que la transmite no hay cabida para que sea “ciega” ante lo que no debe ser.
AHORA NOMÁS falta que en el nuevo Año Pastoral que están por inaugurar con tanto bombo y platillo, van a salir a decir que Jesús no dijo lo que dijo y que escrito está en el libro más sagrado para los católicos. (BDR)
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