Llama a Padres de Familia a no “Dejar de Transmitir la fe”
Por Benny Díaz

Juan Espinoza Jiménez
Durante su homilía dominical en la Catedral Basílica, el obispo de la Diócesis de Aguascalientes, Juan Espinoza Jiménez, lanzó una reflexión al advertir “que la fe cristiana no se transmite por inercia ni por tradición familiar, sino por un compromiso y encuentro personal con Jesucristo, si bien Aguascalientes sigue siendo una provincia con hondas raíces religiosas, la entidad no está exenta del avance de la secularización.
“Los datos estadísticos nos siguen mostrando todavía que la mayoría de los aguascalentenses son católicos, por eso el desafío pastoral no consiste simplemente en afirmar que seguimos siendo una sociedad católica; el desafío es que la fe siga siendo verdaderamente cristiana, viva, consciente y capaz de orientar las decisiones personales, familiares y sociales”.
Juan Espinoza cuestionó la brecha entre la profesión externa de fe y la vida cotidiana de muchos creyentes, señalando ejemplos donde la religión queda reducida a un formulismo cultural.
“Podemos conservar tradiciones religiosas y al mismo tiempo vivir prácticamente como si Dios no existiera. Pueden bautizar a sus hijos, pero no enseñarles a orar, podemos celebrar fiestas patronales y no participar habitualmente en la Eucaristía, podemos venerar imágenes de la Virgen y de nuestros santos y no imitar sus virtudes”.
Ante esta realidad, su mensaje fue claro: “La fe no se hereda automáticamente como un apellido, aunque se pertenezca a una familia profundamente creyente, cada persona y cada nueva generación necesita hacer suya la convicción religiosa a través de una decisión propia”.
En su exhortación, el obispo hizo un llamado directo “a los padres de familia para que asuman la responsabilidad de educar a sus hijos en el hogar y no deleguen esa tarea únicamente a la parroquia o a la catequesis.
“Si la familia deja de transmitir la fe, otros ocuparán ese espacio: las redes sociales, los influencers, las ideologías, la cultura de consumo, la búsqueda inmediata del placer o una mentalidad que pretende construir la vida sin referencia alguna a Dios”.
Para enfrentar la corriente secularizadora que busca apartar a Dios de la vida pública y personal, Espinoza Jiménez propuso tres compromisos prioritarios: recuperar el domingo como día de encuentro comunitario en la misa, y no reducirlo al descanso, las compras, el deporte o el entretenimiento; recuperar la familia como primera escuela de la fe, promoviendo la oración en el hogar, el testimonio de perdón, la honestidad y la lectura del Evangelio en familia; y recuperar la presencia cristiana en la sociedad, llevando los valores evangélicos al trabajo, las escuelas, las empresas, la función pública, los medios de comunicación y las redes sociales, siendo honestos, rechazando la corrupción, la violencia y las adicciones, y defendiendo a los más vulnerables.
“La secularización no se vence con nostalgia, sino con santidad”, finalizó.




