“No Vamos a Volver a Escondernos ni en las Canchas ni en las Calles”
Por Benny Díaz

Rodrigo González Mireles
“En un estado que históricamente se ha caracterizado por su arraigado conservadurismo y donde la moralidad pública a menudo choca de frente con los derechos humanos fundamentales, la búsqueda de espacios seguros y libres de discriminación para la población LGBTTTIQ se ha convertido en una auténtica carrera de resistencia”, declaró le diputade Rodrigo González Mireles.
En este contexto de lucha diaria, el congresista ha alzado la voz para destacar la urgencia de generar “eventos deportivos y recreativos que no sólo impulsen estilos de vida saludables, sino que sirvan como trincheras de convivencia pacífica y respeto irrestricto a la diversidad sexual y de género”.
Para González Mireles, promover la salud física y mental a través del deporte en la comunidad de la diversidad no es un mero capricho recreativo; es un acto de supervivencia y un reclamo de visibilidad frente a un sistema que sistemáticamente intenta empujarlos hacia los márgenes de la sociedad.
La pertinencia de estas acciones no se basa en suposiciones, sino en datos oficiales. Rodrigo Mireles expuso una realidad estadística incómoda para las buenas conciencias locales: “De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género elaborada por el Inegi, Aguascalientes se ubica entre los seis estados de todo el país con mayor proporción de personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas”.
El 7.3 por ciento de la población del estado forma parte del abanico LGBTTTIQ. No son una minoría minúscula y silenciosa; son miles de aguascalentenses que pagan impuestos, trabajan, estudian y que, a pesar de su peso demográfico, siguen enfrentando una hostilidad institucionalizada y social que raya en lo infame.
La exigencia del diputado de crear “espacios seguros” pone el dedo en la llaga sobre una realidad brutal. ¿Por qué es necesario especificar que un evento es un espacio seguro? Porque allá afuera, en las canchas públicas, en los gimnasios, en las ligas amateurs y en las calles de la capital y los municipios, la población LGBTTTIQ sigue enfrentando agresiones sistemáticas:
“Se sufre de exclusión en el ámbito deportivo, históricamente, el deporte amateur y profesional ha sido uno de los reductos más machistas y excluyentes. Las personas trans, en particular, enfrentan barreras ridículas e inhumanas para poder participar en torneos y competencias, mientras que los jóvenes gay y lesbianas suelen ser víctimas de bullying, acoso en los vestidores y lenguaje de odio normalizado disfrazado de carrilla”.
En Aguascalientes, “caminar de la mano con una pareja del mismo sexo o expresar libremente una identidad de género disidente sigue siendo un deporte de alto riesgo. Las miradas lacerantes, los insultos desde vehículos en movimiento y las agresiones físicas son el pan de cada día, sumados a la alarmante cifra de crímenes de odio que las autoridades ministeriales se empeñan en clasificar como simples riñas o crímenes pasionales, invisibilizando el factor de la fobia.
“En la salud mental y el estigma, la presión social constante, el rechazo familiar y el acoso escolar empujan a muchos jóvenes de la diversidad hacia cuadros severos de depresión, ansiedad e incluso el suicidio”.
La discriminación laboral e institucional, a pesar de los avances legales a nivel nacional, persiste en dependencias de gobierno y en la iniciativa privada de la entidad. El famoso “no das el perfil” sigue siendo el eufemismo favorito de los reclutadores de recursos humanos para descartar a personas trans o a miembros abiertamente de la población LGBTTTIQ.
Rodrigo Mireles tiene como objetivo fortalecer la convivencia “desde el respeto a la diversidad”, porque mientras las cifras del Inegi señalan que el 7.3 por ciento del estado es diverso, “la hipocresía social sigue exigiendo que se mantengan en el clóset. Hoy, a través de la salud y el deporte, la exigencia es rotunda y es que aquí estamos, somos muchos, y no vamos a volver a escondernos ni en las canchas ni en las calles”.




