IMSS Loteria Nacional Melate IMSS Loteria Nacional App IMSS

Filtran Comunicado de Pérdida de Derechos, Pese a Indicación de Espinoza

Por Benny Díaz

Imagen relativa a la nota.

Porfirio Galindo Álvarez y el obispo José María de la Torre Martín (Foto: Facebook Santo Toribio Aguascalientes Oficial)

En un hecho de fuerte repercusión para la comunidad católica local, la Diócesis de Aguascalientes confirmó la dimisión definitiva del estado clerical del presbítero Porfirio Galindo Álvarez, luego de que el Vaticano concluyera un proceso penal canónico en su contra y desestimara todos los recursos de apelación promovidos por el imputado.

Este sacerdote formaba parte de la “lista negra” del obispado. La noticia se dio a conocer mediante un comunicado oficial fechado el 4 de agosto de 2026, firmado por el VIII Obispo de Aguascalientes, Juan Espinoza Jiménez, y dirigido expresamente a todo el presbiterio diocesano. Pese a que el documento incluye la tajante instrucción final de “Para conocimiento y uso del Presbiterio. NO PARA PUBLICARLO NI DIFUNDIRLO”, la notificación se filtró a la opinión pública.

Proceso Juzgado en Roma

De acuerdo con el texto firmado por el prelado, la causa contra Porfirio Galindo no se resolvió de manera local, sino por mandato del Dicasterio para la Doctrina de la Fe en el Vaticano, organismo supremo de la Santa Sede encargado de juzgar los delitos más graves dentro de la Iglesia Católica.

El jerarca explicó a los sacerdotes que el proceso fue supervisado en todo momento por dicho Dicasterio romano. Durante el procedimiento, al acusado se le permitió ejercitar todas las herramientas y recursos que el Derecho Canónico establece para la revisión de sentencias e interposición de apelaciones ante el Tribunal de la Doctrina de la Fe. Sin embargo, las instancias actuadas no lograron modificar la sentencia inicial, fijándose de manera firme su dimisión del ministerio sacerdotal (secularización forzosa).

El obispo precisó que, conforme a las normas del Derecho Canónico, no se revelarán las causas específicas ni detalles de la vida personal que originaron el juicio penal, pero remarcó que era su deber informar el resultado formal una vez agotadas todas las vías legales de la Iglesia.

Prohibición Absoluta y Riesgo de “Sacerdocio Clandestino”

El comunicado emite una severa advertencia a la estructura eclesiástica: desde el momento en que se le notificó la dimisión, el presbítero Porfirio Galindo Álvarez tiene estrictamente prohibido realizar cualquier servicio que implique el orden sagrado o sugerir a los fieles que continúa en el ejercicio ministerial. La única excepción contemplada por el Derecho Canónico es la absolución de pecados exclusivamente a personas en inminente peligro de muerte.

Asimismo, Juan Espinoza alertó sobre el riesgo de que el exsacerdote pretenda continuar ejerciendo de manera oculta:

“Como es conocido por todos, el presbítero Porfirio, cuando ejercía su ministerio sacerdotal, estuvo vinculado a Equipos de Renovación Católica en el Espíritu Santo [también conocidos como Renovación Carismática Católica], incluso participando a nivel nacional en varios eventos. Él siempre se ha resistido a la pena que le ha sido impuesta. Es probable que mantenga vinculación con algunos fieles afines a dicho organismo eclesial y que intente continuar, clandestinamente, asesorando o acompañando algunas actividades”, señala el escrito episcopal.

Ante esta situación, el obispo solicitó a los clérigos de Aguascalientes que, si detectan que Galindo Álvarez pretende realizar misas, sacramentos o cualquier acción impropia del estado clerical, lo notifiquen de inmediato a la Cancillería Diocesana para tomar las medidas legales y eclesiásticas conducentes.

Llamado a la Coherencia y al Cuidado del Clero

Finalmente, el purpurado aprovechó el comunicado para exhortar a los sacerdotes a reflexionar sobre la fidelidad a su vocación y a buscar ayuda institucional oportuna en caso de atravesar por situaciones de crisis personal o ministerial.

“No esperemos a que la crisis se complique a puntos en los que la solución es de suyo dolorosa y cargada de sufrimiento para muchas personas”, dice el prelado en el documento que, aunque la jerarquía pretendía mantener en el hermetismo de las sacristías, hoy es de dominio público.

Lo que esta Casa Editorial pudo investigar sobre este caso es que Porfirio Galindo Álvarez fue un sacerdote que estuvo en varias parroquias y en una ocasión enfrentó un evento de gran peligro cuando, estando en Betulia, Jalisco, al ir de una comunidad a la parroquia en la carretera, se encontró con personas del crimen organizado que le quitaron su auto y todas sus pertenencias y lo obligaron a caminar bajo amenazas de muerte. Iba acompañado de un joven monaguillo a quien sí se llevaron, a pesar de la petición del sacerdote de intercambiarse por el muchacho. No le hicieron caso y de esa persona no se volvió a saber.

Después de ese evento el sacerdote fue trasladado a otra parroquia y el último lugar donde ejerció fue en la parroquia de Santo Toribio Romo, al oriente de la ciudad, templo que estuvo en obra negra durante décadas y que él terminó de construir junto con la casa cural.

Eran los tiempos en que el obispo José María de la Torre Martín le dio la instrucción “de palabra” de no entregar la parte que correspondía a esa parroquia al obispado, para que avanzara más rápido la obra del templo. Lo lamentable fue que nunca hubo un documento de por medio.

Con la llegada de la pandemia, el purpurado De la Torre Martín enfermó y falleció, por lo que Porfirio Galindo Álvarez siguió en la misma dinámica, lo que le habría traído problemas.

Aunque el motivo por el cual fue dimitido del sacerdocio no se conoce públicamente, y aunque Juan Espinoza Jiménez instruyó que su comunicado fuera solo para el interior del obispado, alguien lo filtró y lo hizo público.