“No Habrá paz Mientras se Pierdan los Valores Fundamentales”
Por Benny Díaz

Juan Espinoza Jiménez (Foto: Facebook Diócesis de Aguascalientes/ Correo Diocesano)
“No habrá paz mientras se pierdan los valores fundamentales. La realidad nacional es de una profunda polarización, la violencia galopante que parece no tener fin y la corrupción que carcome las estructuras del país. México atraviesa una crisis no solo política, sino espiritual y ética, acentuada por un debilitamiento peligroso de la confianza en las instituciones”, advirtió el obispo Juan Espinoza Jiménez en su homilía dominical.
Espinoza Jiménez manifestó que “la creciente tentación de los gobiernos y la sociedad de buscar soluciones inmediatas y superficiales, parches que, en su afán de efectividad política, terminan por olvidar lo más sagrado: la dignidad de la persona y el bien común. Ninguna sociedad encontrará paz verdadera mientras pierda el sentido de los valores fundamentales como son la verdad, la justicia, la honestidad, el respeto a la vida y la solidaridad”.
Políticos con “Corazón de Salomón” o al Fracaso
Ante el panorama electoral y los conflictos que dividen a la nación, el obispo se pronunció sobre quienes ostentan el poder y quienes aspiran a él.
“México no necesita caudillos ni figuras mediáticas, sino servidores públicos con el corazón sabio de Salomón. Sin un compromiso real con el bien común, los esfuerzos políticos quedan en simples frases vacías. Las comunidades cristianas también tienen que hacer su parte y ser el fermento de reconciliación en un México que hoy parece más fracturado que nunca por el discurso del odio y la división”.
En el marco de la Jornada Mundial de los Abuelitos, Juan Espinoza también arremetió contra la cultura del descarte que impera en la actualidad: “Es una injusticia el abandono en el que viven muchos adultos mayores, quienes son el verdadero tesoro y la memoria viva de la sociedad.
“Una sociedad que descarta a los ancianitos se empobrece moralmente y también espiritualmente porque pierde sus raíces y renuncia a su memoria”.
Hizo un llamado a las familias de Aguascalientes para que ningún adulto mayor viva en la soledad o el olvido: “Hay que cuidarlos, no es sólo una obra de misericordia, sino un acto de estricta justicia y gratitud. Los hijos y nietos deben valorar la bendición de tener ancianos en casa; ellos son la memoria, escúchenlos, quiéranlos y respétenlos”.