
Juan Espinoza Jiménez
Crisis
EL OBISPO Juan Espinoza Jiménez tiene razón al decir desde el púlpito que así la mayoría de las personas practiquen lo que está mal, por moda o por encajar en algún grupo, el resultado va a ser la decadencia; mientras que lo que está bien, aunque se diga que es arcaico, si se practica la recompensa va a ser la paz emocional y espiritual.
Y ES QUE ahora se vale de todo. Por ejemplo, quienes están casados, uno o ambos, practican el adulterio y mantiene relaciones paralelas con otras personas y se ha normalizado tanto que hay quienes ya lo ven como un chiste.
SEXUALIZAR TODO, aún lo más tonto, también habla de una decadencia moral que luego permea en que haya perdido esa línea demasiado delgada entre lo que es moda y libertad, en la vulgaridad y el libertinaje.
EJEMPLOS HAY muchos, pero con eso de que ahora no se puede decir nada porque se convierte en violencia, luego cuando pasan cosas que no les gusta o la persona cae en un desorden total, es complicado recuperarse y enderezar el barco de su familia o incluso de su vida.
EL TRISTE, pero real, hay quienes prefieren dejar a sus hijos solos, en la calle, que hagan lo que quieran por andar en la diversión. Las prioridades han cambiado y eso, por mucho que lo quieran normalizar y darle un aura de modernidad, no es más que negligencia y violencia contra quienes requieren cuidados, contención y, sobre todo, amor.
EN OCASIONES las palabras de Juan Espinoza Jiménez son fuertes, pero reales. Y en algunos sectores calan tanto que le sacan la retahíla de errores que ha tenido la Iglesia Católica.
Y SÍ, HAY cosas negativas y bastante horrorosas que han cometido varios que han integrado esa institución, pero también hay muchos que han seguido a pie juntillas el Evangelio que hoy están en los altares, y no es algo pasado de moda, la prueba está en el santo más reciente: Carlos Acutis, el llamado santo millenial, quien falleció a los 15 años, pero su corta vida la dedicó a ser un apasionado de la eucaristía y apenas el 7 de septiembre del año pasado fue elevado a los altares por el León XIV.
ASÍ QUE no hay pretexto para que los valores, como la moralidad, se vuelvan a tener como base de la formación del ser humano. (BDR).







