Ignoran Deliberadamente el Taxímetro, Denuncia Afectada
Por Benny Díaz

Taxistas cobran lo que quieren
Lo que debería ser un traslado regulado bajo una tarifa oficial, se ha convertido en un “asalto” a plena luz del día para los usuarios del transporte público en Aguascalientes. Choferes de taxi han comenzado a imponer tarifas arbitrarias que alcanzan hasta los 64 pesos por trayectos cortos dentro del primer anillo, ignorando deliberadamente el uso del taxímetro.
Hasta la redacción de esta Casa Editorial llegó la queja de una usuaria que pidió omitir su nombre porque ha sido víctima de dos situaciones en las que abusaron del cobro por carreras dentro del primer anillo, llegando a pagar hasta 64 pesos. Solicitó anonimato porque el último chofer que hizo esto la amenazó y sabe dónde vive, ya que la dejó en la puerta de su domicilio.
La mujer aseguró que buscó apoyo en la Coordinación General de Movilidad (CMOV), donde le indicaron que debía interponer una denuncia para poder sancionar a los taxistas abusivos, pero “exigen que lleve las matrículas de los vehículos o los números económicos y no los tengo”.
La postura institucional ha sido firme pero desalentadora. Ricardo Serrano y la dependencia a su cargo han reiterado que, legalmente, no pueden actuar de oficio ni sancionar a los taxistas abusivos si no existe una denuncia formal por parte del afectado. Este requisito se ha convertido en el escudo perfecto para los malos prestadores del servicio.
En la práctica, la autoridad traslada la responsabilidad de la vigilancia al usuario, quien ya ha sido víctima de un cobro excesivo y ahora es forzado a enfrentar un proceso administrativo lento.
La quejosa mencionó que “sale más caro ir a poner la denuncia que lo que el taxista te roba”, ya que por su edad es usuaria frecuente y acudir hasta Plaza Vestir a interponer la denuncia le resulta más costoso, pues le exigen datos con los que no cuenta, además de que debe trasladarse en el mismo tipo de transporte.
Este fenómeno de “cifra negra” es bien conocido por los choferes, quienes aprovechan la apatía forzada del ciudadano para seguir cobrando “a ojo” y por encima de lo que marca la ley.