También Enfrenta Competencia Desigual Contra la era Digital, Dice
Por Benny Díaz

Iván Sánchez Nájera (Foto: Municipio de Aguascalientes)
La cultura, aunque es una de las formas para que las personas tengan un esparcimiento sano que alimente no solo el intelecto, sino también el alma, es una de las áreas más “castigadas” en cuanto a presupuesto. Por ello se tiene que hacer “todo lo que se pueda, pero también utilizar la imaginación” para llegar a todos los lugares posibles, manifestó Iván Sánchez Nájera, titular del Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura (IMAC).
El funcionario reconoció que, aunque existe la voluntad de utilizar la cultura como un escudo contra la delincuencia y las adicciones, el alcance actual es insuficiente para transformar las realidades de los sectores más vulnerables de la capital. Para Sánchez Nájera, la narrativa de la cultura como herramienta de paz choca directamente con las limitaciones financieras. Señaló que los recursos asignados no son suficientes para que la dependencia pueda rescatar a un mayor número de adolescentes y jóvenes que se encuentran en “malos pasos” o entornos de riesgo.
Mientras no exista una inversión proporcional a la magnitud del problema social, la cultura seguirá operando como un paliativo y no como una solución estructural. El “querer” no ha sido suficiente cuando el “poder” financiero restringe la apertura de más talleres, la contratación de maestros en colonias periféricas y la descentralización efectiva de la oferta artística. A la precariedad económica se suma un factor antropológico: el desinterés de las nuevas generaciones por lo presencial.
Sánchez Nájera admitió que el IMAC libra una competencia desigual contra la era digital. Los dispositivos móviles, las redes sociales y los videojuegos han creado una barrera de atención que hace que asistir a una exposición de pintura o a un concierto de cámara parezca una actividad obsoleta para muchos jóvenes. “Tenemos que luchar contra una era digital que atrae mucho más que aprender algo de arte”, porque es algo que cada vez gana más adeptos y la realidad es que desde casa comienzan a proporcionarles a los niños este tipo de dispositivos para que “se entretengan”.
Ante las voces que cuestionan la calidad académica o el éxito de los programas del IMAC, Sánchez Nájera fue enfático al redefinir el propósito de su gestión. El objetivo primordial no es la “caza de talentos” ni la formación de artistas de élite que llenen grandes escenarios. El enfoque real es mostrar que existen opciones de vida fuera de las pantallas y los vicios. La apuesta es que el joven descubra en el arte una vía de expresión personal que lo aleje de la soledad del dispositivo y de los peligros de la calle.
Sin embargo, el reto es cómo convencer a una generación hiperconectada de que el arte es una alternativa viable.