“Por el Momento no Habrá Posicionamiento Alguno”, Dice su Vocero

Por Benny Díaz

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El Poder Judicial del Estado: silencio (Foto: Francisco Javier Sosa Ordoñez)

La ausencia de una postura pública de la magistrada presidenta del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, María José Ocampo Vázquez, frente al escándalo que involucró a la magistrada Martha Elba Dávila Pérez en la Feria Nacional de San Marcos, profundiza la percepción de opacidad en una institución que debería responder con claridad, legalidad y sentido ético.

Esta Casa Editorial solicitó una entrevista con la magistrada presidenta para saber su postura respecto al escándalo que se ha desatado por el actuar de Martha Elba, quien además es magistrada del Tribunal de Disciplina Judicial de Aguascalientes, quien luego de comer tacos en un puesto de la Feria Nacional de San Marcos, junto con su esposo, no pagaron la cuenta y tuvo que intervenir la policía.

Aunque algunos han intentado cambiar la retórica y “culpar” a los policías de exceso de la fuerza y hacer pasar como “víctima” a la magistrada, el silencio de la presidenta del Supremo Tribunal de Justicia del Estado deja mucho que desear y muy mal parado al Poder Judicial, porque son los primeros que deben poner el ejemplo y actuar con ética.

Ante la solicitud de entrevista, la respuesta inmediata de parte de Jacobo Orenday Franco, titular de comunicación social del STJE, Jacobo Orenday Franco, titular de comunicación social del STJE, En fue que “por el momento no habrá posicionamiento alguno”, dejando de lado la usual excusa de que la agenda está llena. La gravedad pública del episodio no radica sólo en el escándalo mismo, sino en la investidura de la funcionaria señalada. Dávila Pérez forma parte del órgano encargado precisamente de vigilar la conducta de integrantes del Poder Judicial y de sancionar posibles irregularidades administrativas. Por ello, el caso no puede reducirse a una anécdota incómoda de feria: exhibe una  fractura entre el discurso institucional y la conducta esperada de quienes administran y supervisan la justicia.

María José Ocampo Vázquez se ha caracterizado que ante cualquier escándalo o crisis dentro del STJE opta por el silencio y por darle la vuelta a los reporteros cada vez que puede, pero ante un hecho como este su silencio resulta políticamente insostenible. Cuando una institución llamada a defender la legalidad evita fijar postura ante una crisis que involucra a una de sus figuras, no protege su imagen: la deteriora todavía más.

La falta de información oficial, de una explicación puntual o al menos de una señal de revisión interna alimenta la sospecha de encubrimiento o complacencia. El problema se agrava porque la presidencia de Ocampo Vázquez ya había estado acompañada de cuestionamientos públicos desde su designación, debido a la controversia sobre su llegada al cargo sin haber sido la candidatura con mayor votación.

Bajo ese antecedente, cualquier episodio que ponga en duda la credibilidad del Poder Judicial exige una respuesta más firme, no una estrategia de silencio. La legitimidad institucional no se construye con comunicados de autopromoción, sino con rendición de cuentas, sobre todo cuando el prestigio del tribunal está en entredicho.