Pretenden Reducir la Religión al Ámbito Privado: Obispo

Por Benny Díaz

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Juan Espinoza Jiménez (Foto: Francisco Javier Sosa Ordoñez)

“En una sociedad de consumismo y superficialidad, Dios es capaz de llenar completamente el corazón humano en un mundo que exalta el poder, el dinero y el placer”, fueron las palabras que el obispo Juan Espinoza Jiménez dirigió a las personas que han consagrado su vida a Dios durante su homilía dominical. Quienes deciden hacer votos para dedicarse de lleno a Cristo deben dejar todo, incluso a su familia, para entregarse por completo a Dios. Están llamados a vivir en pobreza evangélica, a orar diariamente para encontrar la verdadera riqueza del ser humano, y a practicar la castidad como acto de amor. La plenitud se alcanza en la obediencia, que proclama la libertad auténtica y “no consiste en hacer la propia voluntad, sino en vivir según la voluntad divina, por eso la vida consagrada tiene una dimensión profundamente profética”.

Dijo que san Juan Pablo II afirmaba que los consagrados son memoria viviente del modo de existir y actuar de Jesús. Precisamente por ser signo profético, también experimentan cansancio, incomprensión “y a veces la tentación del desánimo, vivimos una época compleja para la iglesia: disminuyen las vocaciones, se debilita el sentido de Dios y avanza una cultura relativista.

“Se ridiculiza la fe, se pretende reducir la religión al ámbito privado y muchas veces  el testimonio cristiano resulta incómodo para ciertos ambientes ideológicos, por eso estén siempre dispuestos a dar razón de su esperanza. La vida consagrada debe ser precisamente eso, una explicación visible de la esperanza cristiana.

“El mundo necesita ver religiosos y religiosas convencidos, enamorados de Cristo, coherentes, alegres, fraternos y profundamente humanos. No necesita testimonios perfectos, pero sí auténticos.

San Gregorio Magno decía que la prueba del amor está en las obras, y aquí vale la pena preguntarnos ustedes y un servidor: ¿nuestras comunidades religiosas irradian fraternidad?, ¿nuestros conventos y casas religiosas son espacios donde verdaderamente se respira el Evangelio?, ¿nuestra forma de vivir manifiesta que Cristo resucitado sigue presente? “Además, queridos hermanos y hermanas de la vida consagrada, deseo invitarles fraternalmente a renovar su compromiso  de comunión pastoral de nuestra iglesia diocesana.

El Espíritu Santo no construye proyectos aislados ni caminos paralelos; en la pastoral edifica la unidad de la iglesia alrededor de Cristo y de sus pastores.

“Por eso les exhorto a todos, religiosas y religiosos, con afecto, a trabajar decididamente en sintonía con el quinto Plan Diocesano de Pastoral, sumando sus carismas, talentos y experiencias al caminar común de nuestra diócesis. La riqueza de cada congregación encuentra su mayor fecundidad cuando se integra humildemente al proyecto evangelizador de la iglesia.

“Evitemos el riesgo de promover pastorales independientes, autosuficientes o ajenas a las prioridades diocesanas, porque eso debilita la comunión y fragmenta el esfuerzo evangelizador. Nuestro pueblo necesita ver una iglesia unida, donde sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos caminemos juntos con un mismo espíritu y un mismo ardor misionero en el Evangelio. Jesús pronunció una frase que toca profundamente el corazón de todo consagrado: si me aman, cumplirán”.

Por último, el purpurado exhortó a que evitar que la rutina desgaste la alegría de su vocación: “No permitan que el cansancio les robe la ternura pastoral, que las ideologías del momento debiliten la radicalidad del Evangelio. La Iglesia y México necesitan consagrados valientes, profundamente espirituales y cercanos al sufrimiento del pueblo”.