Imagen relativa a la nota.

Juan Espinoza Jiménez (Foto: Francisco Javier Sosa Ordoñez)

Verdad

EL OBISPO, como ya se ha dicho muchas veces en este espacio, no se anda por las ramas y ayer soltó una verdad que sucede más de lo que se cree.

 Y SON ESOS católicos que en el templo se dan los golpes de pecho y casi quieren intercambiarse por Jesucristo para recibir los golpes, pero como saben que fue hace miles de años, nomás queda en puro discurso,

Y AHÍ EN los templos se confiesan, comulgan y casi entran de rodillas para expiar sus culpas.

 PERO EN cuanto salen se transforman y salen todos sus demonios y se la pasan destrozando reputaciones, diciendo mentiras, son serviles con quien les conviene y ser viles con quienes les incomodan.

 POR ESO el purpurado habló de que Pedro, que fue el apóstol principal, Jesús le encargó ser la roca sobre la que se edificara su iglesia y de ahí todos los bautizados también se convierten en piedras, pero están obligadas a pulirse, a dar testimonio, servir a los demás sin andar presumiéndolo, fomentar valores y sobresalir por sus buenas acciones no por andar de víboras, porque a esas, por algo la Virgen María las aplasta con el pie.

 Y ENCOMENDÓ a la Diócesis a María, para que la proteja y guarde de todos esos católicos lo son en apariencia, pero resultan tan venenosos que hasta se anuncian con cascabel. (BDR).