“Cada Bautizado Tiene una Misión y Responsabilidad”

Por Benny Díaz

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Juan Espinoza Jiménez (Foto: Francisco Javier Sosa Ordoñez)

“México necesita políticos cristianos que sirvan al bien común y no a intereses personales o que distorsionen el Evangelio con ideologías que distorsionan la realidad, y también sacerdotes santos y consagrados alegres, laicos comprometidos para emprender la vocación bautismal que no se agota en el ámbito personal o eclesial.

También tiene una dimensión social profundamente transformadora y estar comprometidos con la justicia, paz y más oportunidades para todos los cristianos que se desenvuelven en todos los ámbitos”, manifestó el obispo Juan Espinoza Jiménez en su homilía dominical en donde se celebró a Cristo Buen Pastor.  No sólo los políticos deben ser cristianos, también “los empresarios, la academia, la cultura, economía, vida pública.

Ustedes preparen a sus hijos para que sean ese tipo de personas que practiquen el Evangelio en la realidad y que si son empresarios brinden un trabajo digno, que se trabaje para que haya justicia social; que los educadores formen en la verdad y con valores a sus alumnos, que los profesionistas vivan con  ética y espíritu de servicio porque el buen pastor llama a construir el reino de Dios en una fe que transforma la vida social, si no, se corre el riesgo de quedarse incompleta”.

El pastor de la Diócesis de Aguascalientes también exhortó a que todos vivan “su vocación con un auténtico espíritu de servicio que es el fermento de la esperanza y a la sociedad  la urge que los creyentes sean coherentes en la fe que no aleja del mundo, sino que compromete más profundamente y transforma”.

Exhortó a orar por las vocaciones para que no falten sacerdotes santos.  Para eso hay que acompañar a los jóvenes desde su familia para que descubran el proyecto de Dios en sus vidas y todos “tenemos una misión en el mundo y es que la fuerza del Evangelio sea una voz que se escuche y que transforme a todos los que deseen realmente ser discípulo de Cristo y proteger a nuestros niños, adolescentes y jóvenes de tantas ideologías a las que son expuestos hoy en día”.

Si algún joven siente el llamado de Dios para ser sacerdote “hay que estar dispuestos a ayudarles a ser valientes y capaces de responder.  Las familias deben ser generosas al ofrecer a sus hijos al servicio de Dios, eso es ser un cristiano con coherencia en medio de un mundo donde hace falta abrir el corazón a Cristo y santi􀂿car las realidades del mundo, porque cada bautizado tiene una misión y responsabilidad y esto no empobrece la vida, tampoco la esclaviza, hace verdaderamente libres a los hombres y mujeres que el mundo necesita”.