“Hay que Saber Divertirse sin Perder la Dignidad”

Por Benny Díaz

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Juan Espinoza Jiménez (Foto: Facebook Diócesis de Aguascalientes/ Correo Diocesano)

En la misa de gallo que se ofició en el templo de San Marcos, con motivo del día en que se le venera –25 de abril, fecha más importante de la feria que lleva su nombre–, el obispo Juan Espinoza Jiménez destacó que la alegría y celebración cultural, artística y económica de la verbena no es mala, “sin embargo hay que reconocer con sinceridad y humildad que en medio de la fiesta crecen sombras que desfiguraron el sentido por el exceso, desenfreno, violencia, abuso de alcohol, consumo de drogas, superficialidad, explotación y cosificación de las personas; esta pérdida de sentido moral y la búsqueda desmedida del placer y el dinero como último fin desplaza la dignidad humana”.

El purpurado manifestó que “la ganancia económica vale más que las personas, que la diversión la convierten en desorden y la fiesta pierde su alma y Nos interesa que la sociedad y la iglesia no se oponen a una fiesta, pero sí a promover que se denigre al ser humano y que degrade la fortaleza del tejido social en espacios de violencia y vacío moral, especialmente en este año pastoral de encuentro con Cristo y la diócesis busca que se revele la verdad del hombre y la autenticidad de la alegría humana”.

La verbena abrileña tiene supuestamente 198 años de celebrarse y “hay que revestirse de humildad, Dios no resiste a los soberbios, da gracia a los humildes y toca la realidad  que vivimos en Aguascalientes.

Muchas veces las dinámicas sociales festivas se basan en soberbia y exceso con el afán de aparentar y consumir sin medida, tener placer sin responsabilidad y llaman libertad a cualquier cosa que les venga en gana, menos a la palabra de Dios, que es la verdadera grandeza. Por eso debemos fomentar la humildad y no que la soberbia gane”.

En la segunda lectura, San Pedro pidió a los convertidos que “sean sobrios y estén alerta. La sobriedad cristiana no significa tristeza y depresión, sino una verdadera libertad interior y disfrutar de los bienes sin convertirnos en esclavos. Hay que saber divertirse sin perder la dignidad”.

Espinoza Jiménez propuso varios puntos a las autoridades civiles y a quienes organizan la feria para recuperar “el sentido humano y espiritual de la fiesta, recordando el servicio personal y no que la persona entre en el mercado del placer”.

También llamó a promover la responsabilidad personal y familiar, cuidando “sobre todo a los adolescentes y jóvenes, que tengan un espacio de convivencia y que no estén en ambientes que favorezcan las adicciones u otras cosas destructivas”.

Pidió organizar y regular la feria para que se privilegie “la dignidad humana por encima del interés económico, favoreciendo ambientes seguros, sanos y ordenados”.

Agradeció y felicitó a las autoridades civiles por el empeño y la manera especial que pusieron este año para que fuera una feria más segura, y reconoció a la gente que ordena y limpia las calles ocupadas por la feria para que al día siguiente haya limpieza y orden.

“Los creyentes están llamados a que haya presencia del Evangelio en medio de la fiesta con alegría sana, convivencia respetuosa y sobriedad responsable. Debemos hacer una oportunidad para que las personas redescubran a Cristo y que se den cuenta que no quita la alegría, sino que purifica y dignifica, que no rechaza la alegría, sino lo que destruye al ser humano y denigra su dignidad”.

San Marcos fue un evangelista que anunció a Cristo al mundo, y “hoy nosotros estamos también obligados a anunciarlo en un ambiente festivo y que el pueblo viva con alegría, responsabilidad y dignidad, y que sea una oportunidad de negocio, entretenimiento, fortaleza, fraternidad, cultura, bien común y donde no se pierdan los valores y la grandeza, sino que se convierta en un camino para el pueblo”.