Ángel Uriel Pasilla, de 20 años, originario de Zacatecas, fue uno de los dos ejecutados que fueron “sembrados”, uno emplayado y el otro “entambado”, en el municipio de Cosío. De acuerdo con información extraoficial, Ángel contaba con antecedentes penales en el vecino estado por narcotráfico y robo.

El hallazgo lo hizo el conductor de un vehículo, alrededor de las ocho de la mañana del pasado sábado 11 de abril, cuando circulaba por la carretera estatal 64, que conduce de la cabecera municipal de Cosío, a la comunidad Santa María de la Paz, en terrenos del ejido Amapolas.

En el kilómetro cinco, tirado junto a la cinta asfáltica y en una zona de pasto seco quemado, estaba el cuerpo de una persona envuelto con plástico transparente, desde la cabeza hasta los pies.

Al recibir el llamado de auxilio, se dirigieron policías estatales y municipales de Cosío, seguidos por elementos de la Guardia Nacional y del Ejército, los cuales confirmaron el reporte al encontrar el cadáver encima de una sábana blanca.

Asimismo, cerca del cuerpo se encontraba un tambo de plástico negro, recostado en el suelo, donde estaba el cadáver de otra persona, por lo que acordonaron el sitio. De acuerdo con las indagatorias de la Unidad Especializada en Investigación de Delitos de Alto Impacto, uno de los ejecutados fue Ángel Uriel Pasilla, a quien identificaron a través de las huellas dactilares.

De acuerdo a las videograbaciones de las cámaras del C5i, dos camionetas, procedentes de Zacatecas, ingresaron al municipio de Cosío para “sembrar” los cadáveres.