Por Adrián Gerardo Rodríguez Sánchez

Francisco J. Múgica
EN ALGÚN momento de 1923 y 1924, Francisco J. Múgica escribió en su diario: “En las revoluciones sólo hay dos clases de personas: las que las hacen y a quienes beneficia”. Con ello Múgica reescribía y le daba su sello personal a una frase que se le adjudica a Napoleón Bonaparte, la cual que reza: “en las revoluciones hay dos clases de personas: las que las hacen y las que se aprovechan de ellas”.
LA REESCRITURA de estas dos líneas deja entrever lo que Múgica entendía por el proceso revolucionario al que pertenecía y del que era uno de sus participantes más íntegros. Despoja la frase de Napoleón de su sentido negativo, omitiendo a las personas que se aprovechan de las revoluciones, para en su lugar poner a los beneficiados por ellas.
CON DICHA omisión parece que Múgica asume plenamente que en las revoluciones hay oportunistas, advenedizos y aprovechados, que son inevitables en eventos de esta índole. Para él, lo verdaderamente importante son los resultados positivos que se desprenden de esos procesos negativos. Parece entonces que Múgica reconoce tácitamente una fórmula. Por decirlo de alguna manera: en toda revolución, la combinación negativa de los factores no altera el producto, porque siempre hay avances y conquistas de derechos, beneficios para la gente.
FRANCISCO J. Múgica vio la luz por primera vez en Tingüindín, Michoacán, en 1954. Fue periodista antiporfirista al iniciar el siglo XX; fue maderista en 1910; un agrarista y anticlerical en la Revolución constitucionalista de 1913.
DURANTE LA redacción de la Constitución de 1917 Múgica encabezó el grupo de “los jacobinos”, y se le adjudica la autoría intelectual de los artículos más radicales de la Carta Magna: la educación laica en el artículo 3°, las bases de la Reforma Agraria y la Expropiación Petrolera en el artículo 27°, los derechos laborales en el artículo 123° y el refrendo de la separación de la Iglesia y el Estado en el artículo 130°.
MÚGICA MANTUVO una relación de verdadera fraternidad con su paisano, el General Lázaro Cárdenas, quien como Presidente de la República, le encargó la redacción del discurso del 18 de marzo de 1938, que concretó la épica Expropiación Petrolera.
MÚGICA FALLECIÓ un 12 de abril de 1954.