Por Martí Batres Guadarrama

Semana Santa, un momento de reflexión sobre el legado de Jesús a la humanidad/Fotos: Cuartoscuro
La Semana Santa es un momento de reflexión sobre el legado de Jesús a la humanidad.
El documento más antiguo que poseemos sobre la vida y obra de Jesús es el Evangelio según San Marcos. En este se manifiestan con nitidez principios que han trascendido a lo largo de siglos. Por ejemplo:
Perdonar y sanar:
“Aconteció que estando Jesús a la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores estaban también a la mesa juntamente con Jesús… Los escribas y fariseos, viéndolo comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron a los discípulos:
–¿Qué es esto, que él come y bebe con los publicanos y pecadores?
Al oír esto Jesús, les dijo:
–Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”.
Cuestionar reglas para hacer el bien:
“Aconteció que al pasar él por los sembrados un sábado, sus discípulos comenzaron a arrancar espigas. Entonces los fariseos le dijeron:
–Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?
Pero él les dijo:
–¿Nunca leísteis lo que hizo David cuando tuvo necesidad y sintió hambre… comió los panes de la proposición, de los cuáles no es lícito comer sino a los sacerdotes, y aún dio a los que con él estaban?
También les dijo:
–El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado…
Había allí un hombre que tenía seca una mano. Y lo acechaban para ver si lo sanaría en sábado, a fin de poder acusarlo. Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca:
–Levántate y ponte en medio.
Y les preguntó:
–¿Es lícito en los sábados hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla?
Pero ellos callaban. Entonces mirándolos con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre:
–Extiende tu mano.
Él la extendió, y la mano le fue restaurada sana”.
Dar de comer al hambriento:
“…Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
–Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer…
Él les preguntó:
–¿Cuántos panes tenéis?
Ellos dijeron:
–Siete.
Entonces… tomó los siete panes y, habiendo dado gracias, los partió y dio a sus discípulos para que los pusieran delante… Tenían además unos pocos pececillos; los bendijo y mandó que también los pusieran adelante. Comieron y se saciaron; y recogieron, de los pedazos que habían sobrado, siete canastas. Los que comieron eran como cuatro mil…”
Servir a los demás:
“–Si alguno quiere ser el primero, será el último de todos y el servidor de todos”.
Combatir la codicia:
“…los afanes de este siglo, el engaño de las riquezas y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra…”
Son principios de Jesús que siguen teniendo validez universal.