Preocupa a Víctimas su Alianza con Nora Ruvalcaba: Maricela Sánchez
Por Benny Díaz

Felipe Muñoz Vázquez
En el panorama político y social de México, las voces que claman por justicia suelen ser opacadas por intereses que parecen proteger a quienes han cometido graves violaciones a los derechos humanos. Una de ellas es la de Maricela Sánchez Muñoz, reconocida activista, que ha señalado el temor que persiste entre las víctimas de tortura atribuida a Felipe de Jesús Muñoz Vázquez, exprocurador de Aguascalientes señalado por tortura en múltiples denuncias.
Maricela Sánchez Muñoz expuso: “Las víctimas de tortura y abusos relacionados con Felipe Muñoz viven en constante incertidumbre, no sólo por lo que ya han sufrido, sino por la perpetuación de la impunidad impulsada por intereses políticos. Este temor tiene raíces profundas, pues figuras influyentes dentro del ámbito político continúan otorgando apoyo tácito o explícito a Muñoz Vázquez, lo que dificulta cualquier posibilidad de reparación para las víctimas”.
La activista mencionó que la senadora Nora Ruvalcaba Gámez se ha convertido en una de las principales aliadas políticas y protectoras de Muñoz: “Este vínculo ha generado inquietud entre las víctimas, quienes hemos señalado infinidad de veces que mientras haya respaldo político, cualquier avance hacia la justicia corre el riesgo de quedar estancado”.
Felipe de Jesús Muñoz Vázquez ha sido señalado en numerosas acusaciones de tortura y otras violaciones graves durante su gestión en cargos públicos. Estos hechos, según las denuncias, reejan un abuso sistemático de poder y una falta de rendición de cuentas. La activista asegura que, pese a la evidencia presentada, las víctimas enfrentan una lucha desigual contra un sistema que parece más interesado en silenciarlas que en protegerlas.
El caso es emblemático porque “desvela un patrón de impunidad que se repite en distintos niveles gubernamentales. Las víctimas, muchas de ellas marcadas tanto física como psicológicamente, buscan respuestas que no llegan, mientras que sus agresores reciben protección bajo el manto de relaciones políticas. Este ciclo perpetúa una cultura de injusticia que no sólo afecta a quienes directamente padecieron los abusos, sino también a la credibilidad del sistema judicial del país”.
La conexión de Muñoz con figuras clave de la política mexicana, como la senadora Ruvalcaba, ha generado preocupación pública. De acuerdo con Sánchez Muñoz, cuando los intereses políticos entran en juego, la justicia se ve relegada.
“Es importante cuestionar el rol de estos políticos que, lejos de condenar las violaciones a derechos humanos, adoptan posturas de respaldo hacia los presuntos responsables. ¿Qué mensaje envía esto a las víctimas y a la sociedad en general? ¿Cómo puede confiarse en un sistema que parece proteger más a los agresores que a quienes han sufrido en sus manos?”, cuestiona la activista.
Por ello, enfatiza que “hay una necesidad urgente de revisar los lazos entre poder político y justicia, ya que solo separándolos se podrá garantizar que las instituciones cumplan con su propósito de defender a la ciudadanía y velar por los derechos fundamentales”.
Ante este escenario, Sánchez Muñoz reiteró la importancia de que la sociedad civil, las organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos y los medios de comunicación mantengan vigilancia constante sobre el caso de Felipe Muñoz, “además, el apoyo a las víctimas debe ser prioritario, ofreciendo canales seguros para que expresen sus denuncias sin miedo a represalias”.
Reconocida por la ONU-DH como defensora de derechos humanos y víctima directa del llamado “torturador de Aguascalientes”, Maricela Sánchez asegura que “la lucha por justicia en estos contextos no sólo es responsabilidad de las víctimas y los activistas. Es necesario que toda la ciudadanía exija transparencia y responsabilidad a los actores políticos involucrados, especialmente a aquellos que con su respaldo contribuyen a perpetuar la impunidad”.
El temor de las víctimas de tortura perpetrada por Felipe Muñoz es un recordatorio de los retos que enfrenta México en su camino hacia la justicia y la reconciliación. Mientras figuras políticas continúen protegiendo intereses personales por encima de los derechos humanos, la confianza en las instituciones seguirá debilitándose. Por último, Maricela Sánchez Muñoz destacó que las víctimas no van a abandonar la lucha, “pero ese llamado necesita eco, un compromiso colectivo que rompa el círculo vicioso de la impunidad y permita que las víctimas finalmente encuentren la justicia que merecen. Porque en la búsqueda de justicia, cada voz cuenta, y cada acción puede marcar la diferencia”.