A 20 Años de Distancia, Rebate a Ramón Godínez Flores
* En 2005, Godínez Aseguró que el Dinero que Recibía la Iglesia se “Purificaba” Aunque Proviniera del Narco
Por Benny Díaz

Juan Espinoza Jiménez: dinero mal habido, imposible de limpiar
No se pueden hacer obras aparentemente buenas con dinero que chorrea sangre, advirtió el obispo de Aguascalientes, Juan Espinoza Jiménez, durante la homilía del Domingo de Ramos. El jerarca católico rechazó tajantemente que recursos provenientes de extorsiones, asesinatos, drogas o corrupción puedan purificarse mediante su uso en causas religiosas o sociales, al equipararlos con las “monedas manchadas de sangre” que Judas devolvió tras traicionar a Jesús.
La postura del actual obispo contrasta con la de su predecesor, monseñor Ramón Godínez, obispo de la Diócesis de Aguascalientes de 1998 a 2007, quien hace veinte años, en septiembre de 2005, defendió que “el dinero se purifica con la buena intención de ayudar”.
En aquel momento, Godínez aseguró que la Iglesia no tenía obligación de investigar el origen de las dádivas y que lo importante era la intención del donante. Las declaraciones del entonces obispo desataron un escándalo nacional: legisladores de todos los partidos pidieron investigar posible lavado de dinero en parroquias; el Senado calificó de “aberración” la postura; y el gobierno federal, a través de su vocero, subrayó que nadie podía recibir dinero ilegal bajo ningún pretexto.

Ramón Godínez Flores: veía a la Iglesia como instancia purificadora
El episodio se amplificó porque, en paralelo, el papa Benedicto XVI había expresado su preocupación por la infiltración del narcotráfico y la corrupción en México. Hoy, Espinoza se distancia de esa visión y niega cualquier posibilidad de redención de los recursos ilícitos, al advertir que ni quien los ofrece ni quien los utiliza logra quitarles la sangre que destilan.
“Dinero Manchado de Sangre”
El prelado entró al tema al indicar que Judas ha sido malentendido en su relación a Jesús, a quien entregó a las autoridades por 30 monedas de plata: “Lo vemos como el gran traidor, pero no vemos demasiado la otra parte: que se arrepintió, se confesó y devolvió ese dinero que estaba manchado de sangre. Fue alguien que hizo mal, que cometió una traición grande y, aunque se haya ahorcado, se arrepintió”.
Entonces señaló que los sumos sacerdotes, a quienes no les gustaba que Jesús les criticara a ellos y al templo, hicieron todo para deshacerse de él y lo consiguieron, comprando a uno de los apóstoles con ese dinero que les fue devuelto por estar machado de sangre.
“La actitud que tomaron cuando Judas les devolvió el dinero no fue tomarlo, sino que aprovecharon para comprar un campo y parecía una obra buena, pero aquel dinero que chorreaba sangre no se purificaría.
“Y quizá pasa eso mismo en nuestros días, donde hay dinero manchado de sangre por las extorsiones, asesinatos, drogas, corrupción y no se purifica utilizándolo para hacer obras buenas, porque es dinero mal habido y ni quien lo ofrece y ni quien lo utiliza para obras aparentemente buenas logra que se le quite esa sangre que destila y al menos Judas reconoce que se equivocó, ojalá que hoy en día haya muchos Judas arrepentidos”.
Jesús no Tenía Acarreados
Recordó que con el domingo de ramos inicia la semana santa y habló de cómo esa entrada de Jesús a Jerusalén montado en un burro al que le pusieron palmas para que pasara sobre ellas y lo vitorearon “tal vez no eran multitudes, pero tampoco eran acarreados, como decimos ahora, sino personas que estaban convencidas de que era el rey y unos días después esos mismos gritaron con más fuerza que lo crucificaran”.
Para que todo esto pasara hubo varios personajes importantes que desempeñaron un papel crucial, uno de ellos fue Pedro, un pescador que intentó defenderlo con espada y eso escandalizó a Jesús porque él no necesitaba esa defensa ya que él no vino a pelear por la humanidad con armas, sino con amor, señaló el purpurado y para muchos es muy complicado comprender que ese sufrimiento tan atroz que sufrió lo hizo no desde los clavos que lo tenían en la cruz, sino desde el amor para salvar a todos los hombres.
El jerarca católico invitó a los fieles a reflexionar en esta semana santa y ver en cuál personaje estamos, si entre los que siguen a Jesús y cargan la cruz con él a pesar del sufrimiento por el que tienen que pasar sin utilizar la violencia, o aquellos que utilizan la espada de manera perpetua.
Invitó a todos a seguir a Jesús con una adhesión de mente y cuerpo para demostrar el amor al proyecto de Dios y es amando al hermano como se da un testimonio coherente de que se es seguidor de Cristo.
Porque no se puede ser como los sumos sacerdotes que se pusieron la careta de buenos para cargar con la traición y la corrupción.