Con Rezos, Presentaciones Artísticas y Testimonios

Por Benny Díaz

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La marcha se desarrolló en avenida Madero y calle Moctezuma y desembocó en Plaza de Armas, en donde se realizó un festival (Fotos: Facebook Diócesis de Aguascalientes/ Correo Diocesano)

Miles de personas participaron en la Caminata Festival Por la Vida, que inició en la avenida Madero esquina con la calle Cosío, siguió por la calle Moctezuma y llegó a la Plaza de Armas. Se sumaron personas de todas las edades, portando globos de colores, acompañados por bandas de guerra escolares, grupos de danza folclórica y consignas como: “¡Mi mamá dijo sí y por eso estoy aquí!”, mientras otros rezaban el rosario.

Entre los asistentes se encontraba Paloma Amézquita Carreón, secretaria general del PAN en Aguascalientes. En la Plaza de Armas se instaló un templete donde se realizaron actividades artísticas y se compartieron testimonios de mujeres que, bajo circunstancias adversas, decidieron aceptar la maternidad.

 Testimonios

La asociación civil Vida y Familia (Vifac) presentó a varias mujeres que acudieron a  la organización en busca de apoyo durante su embarazo, cuando enfrentaban rechazo y falta de ayuda.

La primera en compartir su historia fue Cecilia Carmen López Flores, quien señaló: “En 2015 decidí decir sí a la vida e ingresé a Vifac y aquí está mi hija Regina del Carmen y estoy orgullosa, plena, completa y agradecida con ese lugar que me dio esperanza y fe para tener ayuda y nos sostiene”.

La segunda fue Lizbeth Delgado Olveeram, actualmente embarazada, quien expresó: “Estoy agradecida con Dios porque me puso en mi camino a estos ángeles y a la Virgen María en mi camino.

Estas personas las encontré por obra de Dios y cuando estaba más perdida porque sentía que no le importaba a nadie porque el papá de mi bebé me pidió que abortara, pero no lo hice y estoy defendiendo la vida, la de mi bebé.

“Me han atendido y me recibieron con amor, no tengo palabras más que de agradecimiento a Dios por bendecirme con estas personas que se preocupan por mí, no me falta de comer y en su momento no sabía qué hacer, nadie me contrataba para trabajar porque estoy embarazada y mi familia no me apoyó.

“A pesar de eso no pensé en abortar, tengo dos hijas más y permiten que me visiten y no me falta de comer, además me dan clases de cosmetología, me están capacitando para que cuando salga ejerza.

Tenemos una tiendita en donde se venden tortas y el dinero es para la asociación que nos ayuda. También nos dan clases de costura y tenemos sesiones de psicología y no nos falta nada, por eso estoy agradecida para defender la vida y por eso les digo que si conocen a jovencitas que estén embarazadas y no tengan apoyo, que sepan que Dios existe y que vayan a Vifac”.

La tercera en dar su testimonio fue Rocío Sánchez, originaria de Veracruz y con año y medio de residencia en Aguascalientes, quien relató: “Cuando tenía 17 años me bajaron el universo completo y yo dije que sí. Cuando quedé embarazada y le dije a mi mamá me respondió que mi papá me iba a matar.

Vivía en casa de mis padres que son muy conservadores y cuando le dijo que estaba embarazada hubiera preferido que me golpeara, pero no lo hizo, fue más cruel y con el corazón hecho pedazos decidí que no podía matar a mi bebé porque no tenía el valor para abortar.

“En la escuela había una compañera que ya había pasado por tres abortos y me decía que era fácil, pero no fui capaz y enfrenté el coraje de mi papá que fue horrible emocionalmente, pero con todo y eso abracé mi abdomen donde se desarrollaba mi hijo y lloraba en mi cama a mares todas las noches. La sociedad me juzgaba, cuando pasaba mientras ellas bebían un café me señalaban y hacían comentarios hirientes como que la inteligente salió con su domingo siete.

“Cuando nació mi hija y escuché su llanto supe que todas mis lágrimas habían valido la pena. Hoy mi hija tiene 14 años y a veces me dicen que si es mi hermana. Es bonito defender la vida, pero me aferré a Dios y me arrepentía una y mil veces de la decisión de haberme enamorado a esa edad tan temprana cuando no es consciente de muchas cosas, pero tampoco puedes tirar a la basura una vida. Hoy mi hija es mi mejor amiga y también mi dolor de cabeza, porque nadie cuenta que son berrinchudas, tercas, pero vale la pena la maternidad”.

Posteriormente se realizó un ultrasonido a Yesenia, mujer con siete meses de embarazo que también recibe apoyo de Vifac. En pantallas gigantes se mostró la imagen del bebé por nacer y se escucharon con fuerza los latidos de su corazón.