Menor Participación, Mismas Exigencias

Por Benny Díaz | Fotos: Francisco Javier Sosa Ordoñez

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Las mujeres de Aguascalientes no quitan el dedo del renglón: siguen siendo víctimas del patriarcado y la violencia en múltiples formas

La marcha del 8M este año en Aguascalientes tuvo menos participación que en otros años. Según colectivos, esto se debió a factores como el horario y a que fue en domingo, día en que para algunas es de mayor carga laboral si son cabeza de familia. También influyó el sol, pues estaba programada para iniciar a las 3:00 de la tarde desde las instalaciones de la Fiscalía y comenzó treinta minutos antes. El recorrido fue por la avenida López Mateos, continuando por Josefa Ortiz de Domínguez, Zaragoza, avenida Madero, Moctezuma y concluyó en Plaza de Armas. Los pañuelos morados y verdes fueron el distintivo.

Algunas llevaron batucadas para amenizar el trayecto, pero los gritos de consigna fueron los mismos: “¡No somos una, no somos 100, pinche gobierno cuéntanos bien!”, “¡Las niñas no se tocan!”, “¡Aborto sí, aborto no, eso lo decido yo!”, “¡Ni una más, ni una asesinada más!”, “¡Vivas se las llevaron, vivas las queremos!”, “¡Hermana, escucha, aquí está tu manada!”. La mayoría portaba cartulinas con diferentes consignas y también exponiendo a hombres que las han violentado de diversas formas.

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Pintas, exhibición de agresores y deudores alimentarios y policías protegiendo la Catedral

Durante el trayecto hubo acompañamiento de elementos de la Policía Rosa, quienes en determinados momentos fueron agredidas por las mujeres que marchaban: “¡Esas morras no me representan!”, les gritaban. En Plaza de Armas también hubo un número significativo de elementos policiacos mujeres, para resguardar Catedral.

Las participantes en la marcha, como ya es costumbre, utilizaron pintura en aerosol para plasmar exigencias, exponer agresores y reclamar al Estado por ser omiso ante aquellas que se quedaron sin voz debido a que murieron por la violencia ejercida por hombres violentadores.

Harinazos y Huevazos

Por años, las mujeres han exigido que en esta marcha no participen hombres y menos sentir que son “invasivos” al acercarse demasiado a ellas o mezclarse en los grupos donde están haciendo sus reclamos. En esta ocasión estuvieron preparadas para ahuyentarlos y a algunos que se acercaron demasiado los sacaron aventándoles objetos llenos de harina, como cascarones de huevo rellenos y hasta puños.

Uno de ellos fue Jesús Eduardo Martín Jáuregui, quien hace años estuvo al frente de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Aguascalientes, y se le ocurrió pasar justo por la exedra, uno de los espacios donde más se concentran las mujeres.

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Jesús Eduardo Martín Jáuregui, excomisionado estatal de Derechos Humanos en Aguascalientes, quedó exhibido como ejemplo de “macho” incapaz de comprender la lucha feminista: se metió al corazón de la manifestación, encaró a mujeres y terminó huyendo protegido por elementos de la Policía Rosa, a quienes, lejos de agradecer su intervención, convirtió también en blanco de su enojo (Fotos: captura de video)

Al detectarlo, le reclamaron que estuviera ahí; él respondió alterado y lo sacaron arrojándole cascarones de huevo rellenos de harina y también huevos crudos. El exfuncionario fue “correteado” por un grupo de manifestantes y elementos policiacos tuvieron que intervenir para ponerlo “a salvo”.

Lo mismo ocurrió con otros que intentaron acercarse demasiado, ya que las mujeres afirmaron que es una marcha precisamente para exigir sus derechos y denunciar ser víctimas de los hombres.

En el famoso “tendedero” colocaron fotos de agresores, en su mayoría deudores alimentarios y acosadores. Lo mismo ocurrió en las letras de Aguascalientes. Algunas participantes realizaron performance como acto de protesta. Luego realizaron fogatas para quemar las cartulinas que llevaron durante la marcha, mostrando su descontento y exhibiendo a sus violentadores.

Irascible

Jesús Eduardo Martín Jáuregui no aprendió nada, pero nada, de su paso por la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Aguascalientes. Luego de los huevazos con harina que recibió, se puso irascible y la emprendió contra las mujeres de la Policía Rosa que lo rescataron de las manifestantes.

Resulta que el hombre andaba con sus alcoholes entre pecho y espalda, aunque aseguró que sólo fue “un tequila” y que salió de Sanborns, y que le dio “curiosidad” lo que estaba pasando, por lo que se metió al corazón de la marcha. Después quiso acomodar las cosas: “Yo vivo por aquí, iba a mi casa”.

Las mujeres policías le explicaron muchas veces que no podía pasar por donde estaban las mujeres porque era su momento de protesta. Sintiéndose “influyente”, las amenazó con hablar con un superior. Al no obtener respuesta, les dijo a reporteros: “Yo antes luchaba por eso”.

Las manifestantes lo insultaron todo lo que pudieron y quisieron, poniéndose de parte de las mujeres policías. Luego de que ninguna autoridad le hiciera caso, optó por retirarse a su casa, pero ya se fue por donde no había tantas mujeres y sólo se llevó el coraje y los harinazos que le propinaron por andar de “curioso”.