“Como Creyentes y Católicos, no Podemos Permanecer Indiferentes”
Por Benny Díaz

Juan Espinoza Jiménez (Foto: Francisco Javier Sosa Ordoñez)
En el Día Internacional de la Mujer, el obispo Juan Espinoza Jiménez alzó la voz en favor de todas, pues desde la Iglesia católica existe un reconocimiento hacia ellas. Recordó cómo Jesús fue el primero en darle dignidad a una mujer: la samaritana que le dio de beber en el pozo.
Él se acercó a ella para pedirle agua porque estaba cansado, y ese pasaje del Evangelio es un simbolismo profundo, ya que muestra “cómo el Hijo de Dios le da a esa mujer que había tenido cinco maridos y estaba con otro, el sexto, que no era de ella, y él con amor le devuelve toda esa dignidad dentro de lo mal que estaba en lo moral, y ella deja el cántaro y va a contar lo que pasó, y gracias a eso muchos otros se convirtieron”.
El purpurado ejemplificó cómo Jesús, maestro religioso, dialoga con la samaritana públicamente, alguien “que moralmente era cuestionada por los cinco maridos y vivía con otro que no era el suyo, y Jesús rompe todas las barreras culturales, religiosas, morales de esa mujer que llevaba el cántaro para sacar agua, pero que ella llevaba sed de amor verdadero, de dignidad, de verdad porque tenía una vida marcada, busca la felicidad y encuentra a Jesús, que no la humilla, no se burla de ella, no la ignora; la mira, la escucha y le revela la verdad más profunda de conocer a Dios y el proceso de conversión”.
Cada persona lleva un cántaro que simboliza una antigua búsqueda y, cuando se encuentra a Cristo, “no se necesita volver al pozo, porque hay un hermoso paralelismo con esa mujer samaritana con la vocación femenina de hoy, que consiste en la capacidad de diálogo profundo, sensibilidad de reconocer la verdad, tener apertura al misterio de Dios y el respeto que merecen de esa sociedad instrumentalizada para la violencia que reduce la dignidad femenina.
“Jesús fue el primero en devolver a la mujer la dignidad y no que fuera vista como una propiedad del hombre; fue el primero que ubica la vocación de la mujer y lo vemos en el Evangelio, donde las pone al servicio de la salvación”.
Lamentablemente, afirmó, en estos momentos en México “hay que reconocer que muchas mujeres siguen sufriendo graves injusticias: violencia intrafamiliar que las lacera mucho, feminicidios crueles, acoso, explotación que degrada su dignidad, trata de personas que convierte a niñas y adolescentes en víctimas del comercio humano, discriminación laboral o social que limita sus oportunidades.
“Como creyentes y católicos, no podemos permanecer indiferentes, debemos elevar la voz con claridad y decir que toda mujer merece respeto, protección y reconocimiento. La sociedad y la Iglesia estamos llamados a valorar la dignidad y defender sus derechos, promover dignamente sus talentos para el bien común”.
Espinoza Jiménez también habló de que en el Día Internacional de la Mujer hay que dar gracias por aquellas mujeres que sostienen a sus familias con valores hacia las nuevas generaciones, que trabajan incansablemente y sirven con silencio desde las comunidades de vida religiosa y otras ejercen su profesión con competencia y sensibilidad.
“Pedimos a la sociedad que erradique toda forma de violencia, discriminación y desprecio hacia la mujer como lo hizo Jesús, basado en el respeto y en escuchar para dar la dignidad a la mujer.
“Todas nuestras mujeres merecen respeto; ojalá que hoy muchas que vengan a defender su dignidad respeten al otro como lo piden, y las cosas del otro, como ellas solicitan”.