Critica También el Alza en Salarios y la Nueva Escuela Mexicana
Por Benny Díaz

Juan Espinoza Jiménez (Foto: Facebook Diócesis de Aguascalientes/ Correo Diocesano)
“En un mundo saturado de voces, la que tiene autoridad es la última y pertenece al hijo de Dios. La experiencia divina provoca sobrecogimiento, temor, pero también el amor de Dios no aplaza, levanta, no paraliza, fortalece y por eso hay que orar siempre, no sólo en cuaresma; todos los días debemos empezar el día con una oración y terminarlo de la misma manera”, manifestó el obispo Juan Espinoza Jiménez.
En su homilía dominical, hizo alusión al pasaje del Evangelio de Mateo donde ocurre la transfiguración de Jesús y algunos de sus apóstoles ven esa realidad que es belleza y que los lleva a un monte elevado para que puedan apreciarla. Sobre esto, hizo referencia al momento por el que está pasando el país.
“Mientras que Jesús resplandece como un sol, las calles en México tienen demasiada sombra por la violencia ligada al narcotráfi- co que ha deformado comunidades, las llena de luto y no podemos estar normalizándola. Es inaceptable porque la vida humana está destinada a la gloria de una estructura divina y el hombre, con la violencia, la desfigura. El crimen organizado siempre los tiene con miedo y fragmenta sociedades, y el destino del ser humano no es la degradación.
“La belleza de verdad es la de Dios, que frente a la opacidad de la vida pública hay que escuchar la voz del Padre porque no hay manipulación. Hay que escuchar la verdad evangélica que es transparente, mientras que en el ámbito nacional están haciendo reformas con propuestas al sistema electoral que, más allá de discursos y narrativas donde prometen fortalecer la democracia, en realidad buscan un mayor control y centralización en un único poder. Se están debilitando los contrapesos, provocando una tensión moral que no permite el discernimiento de los ciudadanos.
“La fe cristiana no tiene ningún proyecto político, pero la verdad debe tener participación auténtica y respeto a la autonomía de las instituciones con pluralidad y democracia. Porque cuando la transparencia cede a la narrativa estratégica, se erosiona la confianza pública y se hiere el tejido social.
“Las decisiones económicas también son importantes, y el incremento al salario mínimo supuestamente beneficia a los trabajadores, pero debe evaluarse el bien integral y no sólo la intención declarada. Debe haber efectos reales, porque luego van a comprar lo mismo que antes adquirían con poco dinero y ya no les alcanza, porque tienen que pagar impuestos de lo que reciben y de lo que compran, y así la vida es más complicada”.
El jerarca católico también habló de que la educación debe ser sin inducción ideológica, porque la persona debe tener una formación integral en la que haya inteligencia crítica y libertad interior, pero también buen comportamiento y ética con apertura trascendental. No como la reforma educativa llamada Nueva Escuela Mexicana, en donde hay enfoques ideológicos y con eso se corre el riesgo de empobrecer la conciencia de los niños, adolescentes y jóvenes, aseguró. Por eso, educar es iluminar, no adoctrinar ni condicionar a las personas.