Llama a ser “Constructores de Reconciliación”

Por Benny Díaz

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Juan Espinoza Jiménez (Foto: Facebook Diócesis de Aguascalientes/ Correo Diocesano)

“La sabiduría cristiana no es estrategia política, el país necesita más estrategias de conversión y necesitamos gobernantes con conciencia, empresarios con ética y jóvenes ideales grandes y comprometidos con la vida pública e intereses que convierte todo en servicio”, manifestó Juan Espinoza Jiménez en su homilía dominical.

El obispo de la Diócesis de Aguascalientes hizo hincapié en que “Jesús vino a radicalizar el mandamiento de ‘no matarás’, porque matar no es sólo quitar la vida, también es el odio, el insulto, la descalificación hacia un hermano y en nuestro México herido por la violencia y el homicidio, comienza con el desprecio hacia el otro en redes sociales donde destruimos reputaciones, familias y rencores que es un atentado contra la vida del cristiano y en este estado ustedes y un servidor estamos llamados a ser constructores de reconciliación y decir no a la muerte”.

“También hay que decir no al adulterio, porque Jesús nos dice que quien desde el corazón mira con deseo desordenado está cometiendo adulterio y vivimos en una cultural hipersexualizada, la fidelidad se confunde con algo anticuado y la infidelidad  destruye familias, hiere hijos, destruye la sociedad y hay que defender el amor fiel, casto, comprometido.

“Y los esposos deben ser el centro de ese pudor y la unión ante Dios es indisoluble, para quienes viven situaciones dolorosas hay que anunciar con valentía la belleza del matrimonio sacramental, que los jóvenes que se aman lleguen al altar para que Dios les ayude en la vocación del matrimonio y la vida familiar, de estar uno para el otro y abiertos a la vida”.

La Iglesia debe acompañar a la sociedad y también se debe cumplir con el mandamiento de no jurar en falso.

Hay que tener coherencia entre las palabras y las acciones, porque “en México necesitamos políticos que cumplan lo que prometen, empresarios honestos, ciudadanos honrados, sacerdotes y obispos entregados y ser generosos en apacentar las ovejas, porque las mentiras públicas destruyen la confianza social y no podemos vivir en la ambigüedad moral.

“Jesús advierte que se deben cumplir las normas y los preceptos que requiere la conversión interior, la justicia, la pureza de corazón, fidelidad sincera, amor real, veracidad en las palabras y todo esto lleva a la santidad”.

En la actualidad se está normalizando la violencia y “se está optando por el aborto y estamos justificando pequeñas corrupciones y nos callamos ante las grandes corrupciones, debilitando la familia y aceptando y diciendo medias verdades para quedar bien con los demás y el encuentro con Cristo no es emotivo, es una transformación radical y la eucaristía ayuda a seguir viviendo no como si nada pasara, sino a cambiar y esta Diócesis es bendecida por una fe profunda en las familias que mantienen las tradiciones vivas y una fe que se traduce en coherencia que es fermento para la justicia y la paz”.