Por Adrián Gerardo Rodríguez Sánchez

Gustavo A. Madero (Foto: X @MuseoPresidente)
EL PRESIDENTE Francisco I. Madero tuvo un hermano empresario que lo acompañó en todo momento en su movimiento revolucionario. Su nombre fue Gustavo A. Madero, y como su hermano, murió durante la llamada Decena Trágica en 1913, en ese “hervidero reaccionario” que era la Ciudad de México, donde se cocinó el golpe de Estado encabezado por Huerta para detener los avances del gobierno de la revolución.
LA MUERTE de Gustavo ha sido calificada por Ignacio Solares como el “más horrendo de los crímenes que conozca nuestra historia. Ninguna muerte de ningún personaje histórico mexicano es comparable a la forma en que se sacrificó a Gustavo Madero”. Lo que registra la historia es que Gustavo fue detenido por los militares sublevados y entregado a una turba que lo linchó hasta la muerte.
EN SU MAGNÍFICO libro Temporada de zopilotes. Una historia narrativa de la Decena Trágica, Paco Ignacio Taibo II le dedica a este acontecimiento, un capítulo titulado “Treinta y siete heridas bajo la Osa Mayor”. Ahí describe el horror: cómo le dispararon en la cara a Gustavo, lo dejaron ciego del único ojo bueno que tenía y lo remataron en grupo, para después castrarlo, arrojándole tierra y estiércol encima.
SU CADÁVER tenía treinta y siete heridas. ¿Por qué el ensañamiento con Gustavo Madero? Los grupos conservadores lo acusaban de formar y dirigir un grupo llamado “La Porra”, para reprimir acciones contrarrevolucionarias.
EN TODO movimiento revolucionario han existido personajes en quienes cae la insania de los sectores conservadores. Porque quizá simbolizan mejor que otros las reformas y cambios. Se les asigna todo tipo de vituperios, se les hace objeto de odio y burlas. La Cuarta Transformación no es la excepción.
ADEMÁS DEL propio Presidente Andrés Manuel López Obrador, hay otras figuras en el movimiento que son parte de esta inquina conservadora. Uno de ellos es el exsubsecretario de salud: Hugo López-Gatell, cuyo trabajo durante la pandemia le ha ganado todo tipo de insultos por parte de un cierto tipo de prensa.
EN SEMANAS recientes llama la atención la campaña sistemática contra otros dos personajes: Jesús Ramírez Cuevas y Marx Arriaga Navarro. Por diferentes rutas, ambos son parte del mismo asedio. Pero ¿es esto una simple coincidencia?
AMBOS EN sus respectivos espacios han profundizado el proyecto de la Cuarta Transformación. Jesús Ramírez desde los medios de comunicación, elaborando una estrategia para romper el cerco informativo de la prensa tradicional. Por su parte, Marx Arriaga, diseñó la propuesta educativa llamada Nueva Escuela Mexicana y los nuevos Libros de Texto Gratuitos, que ha incomodado con creces, los intereses privados en la educación.
DESDE MI punto de vista, estos ataques no se deben a la cercanía de estos funcionarios con la figura de AMLO. Son resultado de su acción eficaz en difundir y construir un proyecto de Nación, acordes con la democratización que impulsa la Cuarta Transformación en diferentes ámbitos. Estos ataques son parte de un “hervidero reaccionario” que se está revitalizando y aprovecha cualquier resquicio para debilitar en puntos clave al Segundo Piso de la Transformación encabezado por la Presidenta Claudia Sheinbaum.