Imagen relativa a la nota.

Juan Espinoza Jiménez

Católicos Supersticiosos

EL OBISPO Juan Espinoza Jiménez destaca, cada vez que puede, que Aguascalientes y el Bajío es “tierra de cristeros” y que desde aquí se nutrió a aquellos que defendieron la fe católica de los que “querían borrarla”.

AHORA HAY una realidad que crece cada día: es verdad que más del 87 por ciento de la población se dice católica. pero no todos lo son de convicción y menos practican esa religión como debe ser porque cada vez crecen las supersticiones populares y conviven con las prácticas religiosas tradicionales.

TANTO QUE hasta en los postes que hay en las calles de la ciudad se anuncian supuestos “adivinos” que por cientos de pesos leen tarot, la mano, el café, el cigarro y cuanta cosa puedan… y la gente les paga por ello.

LAS “LIMPIAS” también tienen su público y les pagan a supuestas “brujas” para que les quiten las “malas vibras” o les hagan trabajos de “amarres” para tener amor de quien no las o los quiere.

EN AGUASCALIENTES, como en muchas regiones de México, la frontera entre lo religioso y lo supersticioso no siempre está clara. El catolicismo llegó con la conquista española, pero se mezcló con costumbres indígenas y tradiciones españolas, dando lugar a una religiosidad popular llena de símbolos y prácticas únicas. Así, pedirle a San Judas Tadeo para encontrar empleo, portar escapularios o prender veladoras para pedir un favor a Dios son ritos habituales que, aunque no siempre aprobados por la Iglesia, dan consuelo y esperanza a cientos de fieles.

LAS SUPERSTICIONES toman muchas formas. Entre las más comunes está el uso de objetos bendecidos: agua bendita en la entrada de las casas para protegerse del mal, rosarios colgados en los retrovisores de los autos para evitar accidentes, o medallas de San Benito para apartar la envidia. Incluso se dice que, si una imagen religiosa se cae, hay que rezar tres Padres Nuestros para evitar un mal augurio.

EN LAS comunidades rurales persisten prácticas como “barrer” el mal de ojo con ramas de ruda o hacer promesas a la Virgen de la Asunción para que interceda en situaciones difíciles. La línea entre la fe y la superstición se difumina, y muchos católicos ven en estas prácticas una forma de reforzar su confianza en Dios, aunque a veces mezclen elementos mágicos.

Y EL OBISPO en sus homilías reiteradamente habla de que Dios es uno y la fe también debe ser de una manera ordenada y no andar confundiendo la gimnasia con la magnesia, porque tampoco se trata de crear un “diosito” a modo para que cumpla caprichos que luego llaman milagros y que esperan que se los cumpla al instante, y como no sucede, es cuando los que desconocen realmente lo que es el catolicismo andan yendo a donde no deben o mezclando devociones que parecen “rayar con lo maligno”.

Y LO MÁS importante: Dios no cobra por hacer milagros y tampoco castiga como lo “pintan” algunos de que si no hacen determinadas cosas o pagan les va a mandar todos los males, incluidas hasta las plagas de Egipto.

ASÍ QUE hay que tener cuidado con los charlatanes que lucran con la fe mal entendida de las personas, que son capaces de muchas cosas por supuestos “milagros” y lo que hacen es un robo en despoblado a los incautos. (BDR).