Por Adrián Gerardo Rodríguez Sánchez

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Claudia Sheinbaum y Pablo Gómez (Foto: Archivo/Daniel Augusto/Cuartoscuro)

LA REFORMA electoral impulsada por la Presidenta Claudia Sheinbaum y encargada a Pablo Gómez para su concretización, es un rediseño institucional para profundizar la democracia participativa, la austeridad republicana y la justicia social que la Cuarta Transformación ha puesto al centro de su agenda. Se trata de hacer nuevos odres para un nuevo vino: una sociedad altamente politizada.

LA REFORMA contiene varias iniciativas, algunas de las cuales estaban pendientes, como la reestructura administrativa del INE y la eliminación de los órganos electorales locales. Junto con ello se propone la reconfiguración de las llamadas “diputaciones plurinominales” del Congreso de la Unión.

PRIMERAMENTE SE debe puntualizar que la reforma no propone una eliminación total de tales cargos. Se trata de una transformación de la representación proporcional, específicamente en la manera en que se accede a estas diputaciones. Se busca, por un lado, que estos cargos cuenten con un vínculo más directo con el electorado y dejen de ser sólo moneda de cambio entre las cúpulas de los partidos.

EN TÉRMINOS técnicos, por otro lado, se trata de reducir, de 200 a 100, el número de escaños y que las listas de candidatos plurinominales respondan a las secciones electorales de los 32 estados de la república y no solo a las 5 circunscripciones electorales actuales.

EN ESENCIA, el objetivo es que las personas en estos cargos realicen verdaderos méritos de trabajo territorial y de acercamiento al electorado, y evitar la sobrerrepresentación electoral, como en el caso del partido MC, quien en 2024 ganó un solo cargo con voto popular, por lo tanto, le fueron entregadas 27 diputaciones/senadurías plurinominales.

LA REFORMA electoral es terminante y toca a todos los partidos, sin distinción (un poema famoso diría: con su “callado pie que todo lo iguala”). Este acto va acorde con los principios de la Cuarta Transformación, puesto que no hay consentidos, ni privilegios. Los partidos que han jugado a mantenerse en el estancamiento minoritario para vivir del erario sin un verdadero trabajo de representación popular y los personajes que nunca han ganado por voto y que sin embargo se mantienen ahí gracias a los cargos plurinominales, son los más preocupados, claramente.

LAS DIPUTACIONES plurinominales se crearon con la reforma electoral de 1977, alentada por Jesús Reyes Heroles. Su objetivo era abrir espacios a la oposición en el tablero electoral y evitar con ello la violencia política, en un régimen autoritario, clientelista y unipartidista. Ese fue el camino para que la izquierda entrara a la organización y participación electoral. Hoy la izquierda gobierna en México. Se ha cerrado un ciclo, se abre otro.