Falacia, que Predomine en el Oriente de Aguascalientes: Macías Esparza

Por Benny Díaz

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Laura Sofía Macías Esparza

La violencia contra las mujeres no respeta condición social ni grado de estudios, y mucho menos se detiene ante la falta de valores de respeto y responsabilidad en los hombres. Muchos, atrapados en frustraciones y con serios problemas emocionales y mentales, terminan convirtiéndose en perpetradores.

La mayoría, en su papel de “machos”, se creen con el derecho de tener cuantas mujeres quieran. Mientras eso se siga permitiendo, será una cadena interminable en la que se repita las agresiones a las mujeres.

Laura Sofía Macías Esparza, presidenta de Mujer Contemporánea, manifestó que, por obviedad y densidad poblacional, el municipio donde más mujeres enfrentan problemas graves de violencia –incluso con riesgo de perder la vida– es “Aguascalientes, pero le siguen Calvillo, Jesús María y Tepezalá, en ese orden”.

Los cuatro municipios son gobernados por el PAN, y no se trata de “partidizar” la violencia, porque esta tampoco conoce de colores, filiaciones o creencias, los agresores  son hombres que se creen superiores y con el derecho de mandar y controlar absolutamente a las mujeres.

Sin embargo, sí llama la atención que en los cuatro municipios los gobiernos se jacten de tener programas de ayuda para  las mujeres, pero los números son fríos. Asociaciones civiles, como Mujer Contemporánea, detectan que cada vez más hombres involucrados en actividades ilícitas obligan a las mujeres a convertirse en parte de sus “negocios”.

Cuando ellas se niegan, no sólo las violentan psicológica y físicamente, sino de muchas otras formas. Por eso el llamado es a dejar de ver un problema tan serio como algo que se puede atender con “casas rosas” o “policía rosa”, porque en realidad es como dar una aspirina a quien padece cáncer.

“La violencia familiar es cada vez más alta, exponencialmente abarca a todos. Hay quienes dicen que hay ciertos puntos y siempre dicen que es en el oriente, pero eso es una falacia, porque ocurre en todos los lugares sin importar estratos sociales ni preparación de la mujer.

“Es una realidad que son víctimas más fácilmente de cautivar las que tienen menos preparación, pero también se debe a que desde niñas fueron violentadas y lo normalizaron. Por eso no se dan cuenta con los primeros síntomas de esto, sino hasta que ya están en las etapas más altas del violentómetro”.