Pide a Empresarios “Contribuir a Economía más Humana”

Por Benny Díaz

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Juan Espinoza Jiménez (Foto: David Julián Torres Martínez)

El obispo Juan Espinoza Jiménez, al término de la celebración de la misa de acción de gracias por el inicio del año 2026, dedicó unas palabras a diferentes sectores de la sociedad: “Que este año conformemos todos los que formamos parte de esta Diócesis de Aguascalientes lo mejor y me dirijo primero que nada hacia los sacerdotes para que realicen su ministerio con responsabilidad y esperanza, para que sean pastores con olor a oveja y testigos de misericordia; a los gobernantes les invito a gobernar con sentido de servicio y poner en el centro de cada persona el bienestar, en particular para los más vulnerables”.

El purpurado se dirigió también a los empresarios “para que contribuyan a una economía más humana, a los académicos y educadores para que hagan su trabajo formando conciencias críticas a la verdad y con la construcción de una sociedad más justa, a los jóvenes les digo con especial afecto que persigan sus sueños porque ustedes no son sólo el futuro, sino que son un regalo de Dios que deben cuidar para que en ellos germine un mundo nuevo; a los ancianitos les expreso mi gratitud, admiración y respeto por la memoria de su sabiduría y su fe, que es para nuestra iglesia y para los hermanos, que cada gesto de justicia, cada acto de reconciliación es un esfuerzo honesto, cada oración suma y se transforma”.

“Pongo en las manos de la Virgen María, la madre de Dios y de todos ustedes, también me pongo en sus manos para que ella me siga ayudando a contemplar siempre el misterio de servir con amor, como ella lo hizo con las palabras del ángel. Quiero encomendarle nuestro año 2026 a ella para que recibamos de la mano de Dios y de María todas las tormentas, todas las tempestades que surjan y que todo lo podamos sobrellevar. Ese es mi deseo y que este año el Señor bendiga abundantemente a todos ustedes”.

En su homilía, el obispo habló de que no se puede continuar en un mundo en donde todo va tan de prisa que hay fragmentación en el camino y, en ocasiones, se pierde la confianza total en Dios. Es entonces cuando debe entrar con una profunda dimensión la parte pastoral de los sacerdotes, para que los fieles continúen atesorando su vida espiritual y no se dejen llevar por la vorágine de las prisas y los problemas.

“En nuestro camino hay que tener una total confianza en Dios porque no hay que dejarnos llevar por la violencia, sino con la humildad de un niño confiado a los brazos de una madre que dio un sí con total fe, y esa es María, quien fue gracias a ella que Dios, en la persona de Jesús, entró realmente en nuestra condición humana y vino a compartir nuestra vida con gozos y heridas, y puede ser la salvación”.