“Dios no es Propiedad de Nadie”

Por Benny Díaz

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Juan Espinoza Jiménez (Foto: Facebook Diócesis de Aguascalientes/ Correo Diocesano)

“En este mundo actual hay padres de familia que creen que luchan por dejar herencias materiales o intelectuales a sus hijos, pero no los enseñan a ser hermanos, y con eso no sirve de nada porque no los unen ya que les falta la formación fraternal y religiosa”, aseveró en su homilía Juan Espinoza Jiménez, obispo de la Diócesis de Aguascalientes.

Esto haciendo alusión al Evangelio de San Lucas capítulo 15, versículos 1 al 3 y del 11 al 32, en donde se habla de la parábola del hijo pródigo.

“Es una de las más hermosas porque tiene como protagonistas a un padre amoroso con dos hijos, se muestra compasivo con ambos, pero uno de ellos pedía que repartiera la herencia antes de morir porque quería vivir en libertad y se marcha. Cuando siente un vacío decide regresar y su padre lo abraza, lo besa, le pone un anillo, lo viste y organiza una fiesta, a ese hijo que rompió las ataduras para vivir a su modo y en libertinaje”.

El hijo mayor se queda al lado de su padre y cuando ve que regresa su hermano y el padre lo trata con tanta deferencia “se indigna y no quiere entrar a la casa, porque quiere que su padre sea un juez duro, pero el padre lo invita a entrar y a compartir la alegría porque su hermano regresa”.

El purpurado pidió que sobre la actitud de todos los protagonistas hay que reflexionar porque “vivimos en un mundo donde hemos clasificado a las personas en buenas y malas, creyentes y no creyentes, practicantes y alejados de la religión, mientras que Dios sigue esperando a todos porque no es propiedad de nadie.

Por eso debemos pensar, ese hijo mayor cumplió las normas, pero no la capacidad de amar, no transgredió ninguna ley, pero tampoco hizo bien como pasa con muchos de nosotros que la rigidez nos conduce al desamor: podemos venir a misa los domingos, comulgar, confesarnos, rezar el rosario, hasta ir a los ejercicios (espirituales), pero estamos lejos de Dios”.

Por el lado del hijo menor “vemos que la sociedad poco a poco se ha alejado de Dios, incluso han declarado que está muerto y han negado su existencia, pero peor, hay quienes viven inertes con una imagen distorsionada de su existencia y hace falta tocar fondo para internarnos en ese vacío existencia que va dejando la cultura actual, ese vacío nos lleva a cosas materiales, placeres, fama y se necesita mucha valentía para regresar a la libertad que nos ofrece Dios.

¿Cuántos jóvenes se apartan de Dios para vivir su vida en abusos, desenfreno moral, indiferencia, sin compromiso social ni eclesial?, ¿qué debe acontecer para que la sociedad interiorice ese vacío que deja el libertinaje y la ausencia de Dios?” La actuación del padre en la parábola muestra que no clasificó a sus hijos “porque quería tenerlos a los dos en la misma mesa y ese fue su drama, porque fue muy bueno y no logró suscitar el sentimiento de hermanos.

Supo respetar las decisiones de sus hijos de tener libertad y ese es el drama de tantas familias que por diversas razones tienen hijos con resentimientos y odios hacia sus papás. Muchos de ustedes luchan por dejarles una herencia a sus hijos en el campo material e intelectual, pero ignoran muchas veces que esos bienes dividen a los hijos.

“La mejor herencia que les pueden dejar es una formación en donde se fomenten los valores humanos y cristianos en el sentido de la responsabilidad en el trabajo y en una relación íntima con Dios y en servicio al prójimo. Estamos en Cuaresma y este año jubilar nos invita a la conversión y a reflexionar sobre cómo debemos actuar tanto los padres hacia sus hijos, como los hijos hacia sus padres y fomentar la hermanad entre ellos”.