“No hay que Cerrar los Ojos, la Impunidad se Debe de Superar”
Por Benny Díaz

El obispo Juan Espinoza Jiménez (Foto: Facebook Diócesis de Aguascalientes/Correo Diocesano)
“La inseguridad no se debe minimizar, hay hechos que se deben mostrar igual que la realidad y no es momento de condenar, pero sí seguir insistiendo en que resuelvan las cosas y que se supere la impunidad, que haya más seguridad porque no se trata de cerrar los ojos al mal e injusticia del ser humano, se trata de escuchar y hacer vida la consigna que dijo San Pablo: no te dejes vencer con el mal, vence el mal con el bien”, fueron palabras de la homilía del obispo Juan Espinoza Jiménez.
En el Evangelio de San Lucas capítulo 6, versículos 39 al 45, refiere que lo que hay en el corazón es lo que se habla con la boca y por eso el purpurado invitó a los feligreses a que sigan el camino de Jesús porque “no hagas lo que no quieras que hagan tus hijos: evita embriagarte si no los quieres ver borrachos, no mientas si no deseas que sean mentirosos, no seas perezoso, enséñales que en la vida hay que trabajar y si quieres que oren a Dios, no dejes de asistir a misa ni dejes de orar en tu casa”.
Contó una anécdota que sucedió en una comunidad indígena de Chiapas, donde un anciano, junto con su hijo y varios compañeros fueron a explorar la selva, pertenecían “a la adoración nocturna y el hombre le dijo a su pequeño que se fijara donde pisaba y se le reiteró varias veces hasta que lo fastidió y el muchacho le contestó que más bien se fijara él donde estaba pisando porque como su hijo iba a pisar donde mismo.
Esto es muy sabio y si quieren hijos que vayan derechitos, empiecen caminando ustedes así, porque se enseña más con acciones que con palabras y un ciego no puede guiar a otro ciego”.
También hay que fijarse primero en la viga que se lleva en lo personal, antes de criticar a otros porque “es más fácil hablar de los errores de los demás, criticarlos o juzgarlos que hacer una autocrítica y cuando logramos analizarnos como personas caeremos en la cuenta de que hay situaciones en donde tenemos errores y no podemos juzgar a los demás. Jesús invita que no lo hagamos con nadie porque no somos perfectos, ni santos. Tampoco podemos dejar pasar las cosas como si nada sucediera, porque se podría interpretar como una libertad extrema del ser humano, pero hay que hacerlo con misericordia y no con hipocresía de creernos que nosotros no tenemos errores”.
Es lo mismo con el árbol que se conoce por sus frutos, porque “cada uno tiene una especie y no puede cambiar su esencia y quienes nos decimos seguidores de Jesús debemos asumir el compromiso de acercarnos a la Eucaristía, reflexionar la palabra de Dios y dar frutos en nuestra vida cotidiana y ante las dificultades y los problemas que surgen en las relaciones humanas”.
Se está a unos días de iniciar la Cuaresma “y hay que detener la mirada para ver hacia nosotros mismos, analizar el interior de lo que sucede en nuestro corazón y antes de juzgar y criticar a los demás, analicemos cuáles frutos estamos dando, qué nos hace falta, hagamos el compromiso de recorrer el camino cuaresmal viviendo el Evangelio y no finjamos vivirlo”.
