“Que Reconozcan que si Tienen Autoridad, Dios se las ha Dado”, Expresó

Por Benny Díaz

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Juan Espinoza Jiménez

La Navidad terminó y los reyes magos fueron hombres sabios que tenían fortuna y sabiduría, pero dejaron todo, propiedades y familia, para seguir la estrella que les anun­ciaba algo nuevo: el nacimiento de rey de los judíos y el camino no fue fácil, pero llegaron ante Herodes porque la lógica era que si era rey estuviera en un palacio, pero gracias a que estaban abiertos a Dios, tuvieron el conoci­miento para darse cuenta que no era ahí donde encontraba y se fueron de ahí para encontrarlo en el lugar más humilde: un pesebre, pero lo reconocieron y se arrodillaron para adornarlo, no para pedirle, sino para entregarle lo que tenían, dijo en su homilía dominical el obispo Juan Espinoza Jiménez.

Le entregaron sus cofres con los regalos, el oro como Dios, el incienso como hombre, pero símbolo de lo grande, de lo eterno, que no termina y la mirra era algo que le colocaban a los difuntos, esto fue signo de lo frágil, de lo humano, porque Dios vino de esa manera para entender el sufrimiento de la humanidad.

El purpurado manifestó que los reyes fueron los que reconocieron al rey de reyes y fueron a adorarle y entregarle regalos, no a pedirle. Hoy en día hay quienes tiene a Dios como si fueran un banquero para que dé lo que necesitan en lo materia, un médico cuando necesitan salud o un juez cuando desean que se les haga justicia, pero sólo se pide y no se ofrece nada.

Primero hay que reconocerlo como el crea­dor y hay que arrodillarse y contemplar el misterio y “si nuestra vida está medio torcida, que se encuentre el camino para enderezarla, pero con fe”.

Primero hay que reconocerlo como rey, porque entonces también se acepta como Dios y “nos hace comprender nuestra fragilidad como humanos que sentimos dolor, tristeza y sufrimiento”.

Los Reyes Magos de hoy

El obispo hizo una reflexión sobre quiénes se­rían los reyes magos de hoy, el primero “serían los políticos y empresarios, que a veces están lejos de la presencia de Dios y tienen criterios individualistas, aparentan hacer el bien, pero se sirven de lo que el pueblo aporta. Hoy, ellos deberían de reconocer esa estrella que invita a ser generadores de paz, justicia, desarrollo y el bien común. Que reconozcan que si tienen la autoridad, la han recibido de Dios y hay que ejercerla con amor, libertad y justicia”.

El segundo rey mago serían “los intelec­tuales: profesores, universitarios, científicos, tecnológicos, gente que transforme al mundo. Ellos también están invitados a ver esa estrella y que la ciencia y la tecnología avance en el conocimiento y esté al servicio de los seres humanos para que su vida sea más digna, no para destruirla y enajenarla. La naturaleza es la creación y hay que protegerla, quienes trans­forman al mundo deben cuidarla, que vean los avances de la genética para un ambiente amigable y no que hoy con ciertas caracterís­ticas hacen un árbol que da frutos con ciertas características y se ha llegado a manipular la vida humana, eso no puede ser así, hay que reconocer que eso que hiciste no ha venido de Dios. Hay un orden en la naturaleza, que es la casa común de todos y hay que cuidarla. En Aguascalientes no llueve y los mantos acuí­feros no tienen oportunidad de recuperarse y pasan tantas cosas por el mal uso que se hace de la naturaleza”.

El tercer rey mago sería “los líderes religio­sos que nunca seamos motivos de guerra. La ley de Dios es signo de unidad y comunión. Creemos en un ser superior, cada quien de diferente manera, nosotros lo hacemos no porque lo hayamos creados o inventado, sino que Dios nos lo ha revelado. Otros hermanos tienen otras creencias y no es peleando como se logran cosas, hay que ver las cosas comunes de todos para que los seres humanos vivan en el fondo de su corazón ese sentido religioso que todos tenemos y que es la imagen e Dios. No seremos felices nunca si no damos espacio a esa parte del Creador que llevamos dentro, todos necesitamos una referencia de ese ser superior. Ojalá todos juntos adoremos a ese niño que vino a dar la salvación, alegría y una esperanza renovadora”.