No podrán eliminar CO2 de la atmósfera, advierten

Enero 6, Washington, Es­tados Unidos (Prensa Latina).- La circulación profunda en los océanos At­lántico y Austral sufre un pro­ceso de ralentización debido al calentamiento del agua de mar provocado por el clima, según un estudio publicado en Nature Climate Change.

Científicos del sistema te­rrestre de la Universidad de California en Irvine alertaron con su investigación que de continuar este proceso la capacidad del océano para eliminar dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera se verá gravemente limitada, lo cual agravará más el calentamien­to global.

Según el catedrático de Ciencias del Sistema Terres­tre del centro universitario y coautor del estudio, J. Kei­th Moore, el análisis de las proyecciones de 36 modelos del sistema terrestre en una serie de escenarios climáti­cos muestra que un calenta­miento global descontrolado podría provocar la interrup­ción de la circulación oceáni­ca profunda.

Esto supondría un desas­tre climático de magnitud similar al deshielo completo de las capas de hielo en tie­rra, afirmó.

De acuerdo con los exper­tos la Circulación Meridional de Oscilación del Atlántico y la Circulación Meridional de Oscilación del Sur se ralenti­zarán hasta un 42 por ciento hacia el año 2100.

Detallaron que en el At­lántico, a medida que el agua caliente fluye hacia el norte en la superficie, se enfría y se evapora, haciéndola más sa­lada y densa.

Esta agua más pesada se hunde en las profundidades oceánicas y se dirige hacia el sur, donde acaba remontan­do, transportando desde las profundidades los nutrientes que constituyen la base ali­menticia de los ecosistemas marinos.

También la circulación oceánica que se extiende por todo el planeta crea una poderosa fábrica para el pro­cesamiento del CO2 atmos­férico.

La interacción física y quí­mica básica del agua de mar y el aire, denominada por los científicos como bomba de solubilidad, arrastra CO2 ha­cia el océano y, aun cuando la circulación oceánica de­vuelve parte del carbono al cielo, la cantidad neta queda secuestrada en las profundi­dades del mar.

Además, se produce una bomba biológica cuando el fitoplancton utiliza el CO2 durante la fotosíntesis y en la formación de conchas de carbonato.

Cuando el plancton y los animales más grandes mue­ren, se hunden, descom­poniéndose lentamente y liberando el carbono y los nutrientes en las profundi­dades; una parte vuelve a la superficie con la circulación y el afloramiento, pero otra permanece almacenada bajo las olas.

“Una interrupción de la circulación reduciría la ab­sorción por el océano del dióxido de carbono de la at­mósfera, lo que intensificaría y prolongaría las condiciones climáticas cálidas”, explicó Moore.

Añadió que con el tiempo, los nutrientes que susten­tan los ecosistemas marinos quedarían cada vez más atra­pados en las profundidades oceánicas, lo que provocaría un descenso de la producti­vidad biológica del océano global.

Concluyó que “nuestro análisis muestra también que reducir ahora las emi­siones de gases de efecto invernadero puede evitar en el futuro el cierre total de la circulación profunda”.