Hombres Ahora Violentan a las Mujeres Para Hacerlas Desaparecer, Alerta

Por Benny Díaz

Fotografía relevante a la nota.

Roxana D’Escobar López Arellano (Foto: Ernesto Martínez Reyes)

“Que las autoridades federales y estatales nos vean como una competencia, no se trata de que cada quien tenga sus ‘víctimas’, sino de hacer un trabajo conjunto porque estamos hablando de mujeres víctimas de violencia y no de números, que muchas veces es lo que les interesa, tener cifras altas”, mencionó Roxana D’Escobar López Arellano, activista y dirigente de la Fundación Mujer Contemporánea.

En conferencia de prensa, habló de que son muchas las formas de violencia en contra de las féminas y también, basada en los números, por las 802 mujeres que se atendieron este año en dicha fundación, que fue de las primeras en brindar refugio a aquellas que sufren todo tipo de atropellos y en ocasiones, hasta sus hijos.

Roxana D’Escobar informó que el año pasa­do “el refugio se volteó de cabeza, recibimos mujeres desde los 15 hasta más de 60 años, pero por primera vez hubo más adolescentes que no sólo fueron violentadas y también son madres, sino a una que es víctima de trata”.

No es la primera vez Mujer Contemporánea abre sus puertas a estas mujeres, pero sí a la más joven, centroamericana y con un hijo. Por obvias razones sus datos están protegidos y la tienen bajo resguardo, brindándole toda la protección posible, incluso la ayuda jurídica para que el bebé haya sido registrado y llegado el momento se hablará con la red de refugios con los que trabajan en todo el país, para cam­biarla de lugar hasta que llegue a donde debe ser y encontrar la seguridad que se merece, pero en libertad.

Reconoció que por primera vez no estuvieron lo suficientemente preparadas para poner en marcha los protocolos para atender a las mu­jeres por los grupos etarios y tipo de violencia sufrida, aunque la mayoría la tuvieron en casa.

Cada una “trae una historia de vida, en el caso de esta niña víctima de trata llegó al país ilegal­mente y también es madre adolescente, por lo que se le debe brindar una atención específica”.

No hay carpeta de investigación abierta por­que el ilícito no se cometió en Aguascalientes, pero es una de las víctimas que sufren violencia extrema y por eso “no se puede seguir el rastro y se les cambia de localidad”.

Esta menor venía con otras mujeres que se quedaron en otro lugar. y mientras se recupera “trabajamos con la red nacional de refugios para el traslado no sólo de ella, sino de otras que por su seguridad deben de ir a otros estados, para garantizar su seguridad, y sí, siempre estamos rebasados”.

La activista resaltó que sí es muy importante el nivel académico, aunque se diga que “la vio­lencia no reconoce clase social ni escolaridad, lo que vemos en las usuarias mayoritariamente es que el 54 por ciento no tienen ni la secundaria concluida, el 23 por ciento la primaria trunca y seis por ciento no saben leer ni escribir. En 2022 no nos llegó ninguna con nivel de licenciatura”.

Con esto queda claro que la violencia sí tiene mucho que ver con la educación, “por más que queramos negarlo y la mayoría de las usuarias depende económicamente de su agresor, tam­bién es importante decir que el 66 por ciento de las que recibimos, sólo se dedican al hogar y no tienen recurso propio y es difícil salir porque no tienen con qué mantener a sus hijos”.

El 17 por ciento se dedica al comercio infor­mal y es la manera en que pueden mezclar su actividad laboral con la crianza de sus hijos “y sigue el mito generalizado de que la mujer que trabaja descuida a sus hijos y no es así, estamos hablando de un descuido que tiene raíces en una falta de paternidad responsable”.

Lo que es peor, es que hay casos de mujeres que ya siendo solteras, siguen siendo violenta­das por sus exparejas y “aquí estamos hablando de la violencia vicaria”.

Otro dato importante es que el 54 por ciento de las mujeres que llegan al refugio están en unión libre con sus violentadores y sólo el 17 por ciento están casadas y se vuelven renuentes al divorcio y regresan con el hombre, aunque algunos meses más tarde regresan convencidas de que es nece­sario disolver el vínculo matrimonial.

La diferencia es que las mujeres en el pasado eran tratadas mal por sus maridos bajo el argu­mento de “corregirla”, lo que incluía a golpes, pero era una manera de obligarla a hacer las cosas como ellos querían; actualmente los va­rones han ido a peor: “Hoy en día las violentan porque las quieren desaparecer”.