Muchos Prefieren Tomarlos que Comer Tres Veces al día
Por Benny Díaz

Aunque aumente de precio, el refresco no falta (Foto: Ernesto Martínez Reyes)
“Las crisis económicas pueden ser tan severas como se quiera, pero en México y obviamente en Aguascalientes, las familias aún en pobreza extrema no dejan de consumir bebidas gaseosas mínimo a la hora de la comida aunque se vea minimizado lo que tengan en su plato”, afirmó Dafne Viramontes, presidenta del Colegio de Economistas.
Y no se trata de que con el incremento al producto se va a lograr cambiar los hábitos y costumbres de millones de personas, porque aun los que no tienen ni para hacer las tres comidas al día encuentran la manera de adquirir este tipo de bebidas.
Aunque su tema no es la nutrición, mencionó que sólo el precio del tabaco está por encima de las bebidas gaseosas y azucaradas, pero lamentablemente son más los que consumen este tipo de producto que tiene calorías vacías y son perjudiciales para la salud.
El problema es que hay quienes desde bebés, en lugar de leche, ofrecen refresco a sus hijos y por eso son hábitos arraigados y México es el principal país en consumir refrescos embotellados.
Este tipo de industria difícilmente se verá afectada en sus ventas, porque un gran porcentaje de mexicanos prefieren comprar refrescos que cualquier alimento que les llene y nutra mejor, como frijoles o verduras, por ejemplo, que haciendo un comparativo con el aumento que tuvo el refresco, les alcanza por el mismo precio para un kilo de cualquier otro producto que les rinda y proporcione más beneficios a su salud.
La marca más consumida es la Coca-Cola y es la más cara, pues en la presentación de 600 mililitros, que es la más vendida tiene un precio de 18 pesos, que en comparación con la competencia, que es Pepsi-Cola, es el mismo precio por una de litro y medio, pero aun así prefieren la primera y en todas sus presentaciones.
También crea una dependencia por la cantidad de azúcar y el sabor, pero por la variedad de formas en que puede combinarse es que las personas deciden adquirirla y se ve hasta en aquellos que se dedican a mendigar que buscan monedas para consumirla.
Insistió la economista que la solución no está en incrementar el precio, sino en cambiar los hábitos alimenticios de las personas y esa es la manera en que se puede dejar el deshonroso primer lugar que tiene México en el consumo de ese tipo de bebidas.
