“Hasta en la Muerte son Discriminadas”

Por Benny Díaz

Fotografía relevante a la nota.

Susan Any Muñoz Rodríguez (Foto: Archivo/Página 24)

Ante el incremento de los feminicidios en Aguascalientes, “todas estamos en peligro y lo lamentable es que las más de 200 personas transexuales la mayoría son mujeres y también contra ellas han hecho actos de barbarismo al ser asesinadas, como el ocurrido hace tiempo en Jesús María, y fue tratado simplemente como un homicidio”, declaró Susan Any Muñoz Rodríguez.

La activista que lidera el colectivo de personas transexuales cree que es momento en que se les escuche también a ellas porque no todas tienen la oportunidad de cambiar su nombre legalmente para que se les reconozca como mujeres, siguen siendo “hombres” para las autoridades, aunque en su físico tengan todos los cambios que decidan hacerse y asumirse como mujeres.

“Los genitales no definen a una persona, es lo que siente, lo que piensa, cómo actúa y se siente cómoda. La comunidad transexual es la más vulnerada incluso entre quienes pertenecen al círculo LGBTTTIQ, porque hay a quienes no pasamos de ser hombres vestidos de mujer y son cosas muy diferentes”.

Sin embargo, la preocupación de Susan es que la violencia en la entidad suba de tono en contra de las mujeres transexuales, porque están totalmente desprotegidas, “ya que cuando vamos a denunciar no nos toman en cuenta, porque no estamos reconocidas como mujeres y simplemente lo catalogan como riña”.

Hay que recordar que en la Ciudad de México, Chiapas y otros estados se han registrado muertes en contra de mujeres transexuales: “Y es que en el caso de Jesús María no sólo es en contra de las chicas trans que se dedican a la prostitución, sino también contra las que sencillamente salen a la calle, eso es lo más preocupante”, dijo.

Además de lidiar con ese tipo de acoso, la vida para ellas es muy difícil, ya que “desde nuestra familia no sabe cómo tratarnos, si como hombres o como mujeres. No encontramos trabajo porque nos dicen que legalmente pertenecemos a un género y aparentamos otro, socialmente somos rechazadas”.

Para cambiar su situación legal y que se les reconozca el género al que emocionalmente dicen pertenecer también enfrentan un gran problema: El económico.

Hay mujeres transexuales que cuentan con carreras universitarias, mismas que no pueden ejercer porque en las empresas ni en el sector público aceptan esto fácilmente. “Se han ganado espacios, eso no lo podemos negar, pero falta demasiado camino por recorrer y si no nos dan trabajo ni el trato que merecemos, obligan a las compañeras a buscar las salidas que les dejan para subsistir y esa es la prostitución”.

Además de que, aunque no son las más, también hay casos de mujeres transexuales que son jefas de familia, porque en ocasiones deben hacerse cargo de padres que son mayores y no tienen ingresos ni quien los cuide, sobrinos que les dejan a su cargo hermanas o hermanos irresponsables y son quienes se hacen cargo de absolutamente todas las necesidad económicas y formativas.

Son temas muy delicados que requieren mucho trabajo tanto en el activismo como legislativo para que se sigan abriendo las puertas y se respeten sus derechos como lo que son: mujeres, que al igual que las cisgénero, sufren de violencia y hasta son asesinadas.