“Hipócritas los que Dicen Creer y no son Congruentes en su Hacer”
Por Benny Díaz

Juan Espinoza Jiménez (Foto: Página 24)
“Aquellos que dicen creer y no son congruentes con su hacer son hipócritas; el tejido social está terriblemente desgarrado y es por falta de reconciliación y paz. Es momento de conversión y eso significa que debe ser desde el corazón para que también haya cambio de mentalidad, actitudes, acciones concretas que hagan asumir un nuevo modo de vida con fe”, dijo el obispo Juan Espinoza Jiménez en su homilía dominical.
El purpurado dijo que el primer paso para la conversión “es el reconocimiento de los pecados, pues cuando se reconocen las faltas se logra la conversión. Es como un adicto a las drogas y para rehabilitarse hay que reconocer que tiene ese problema y dar el primer paso; así es con el pecador, reconocer que está en situación de pecado y el segundo paso es actuar en consecuencia, como lo hicieron los judíos que reconocieron al Mesías y decidieron bautizarse como signo de cambio de vida y reconocimiento del don del Espíritu Santo”.
Espinoza Jiménez se refirió a esos hipócritas que “son una especie de actores teatrales, dicen creer y llevan una vida muy diferente. No hay que confiar de privilegios ni prerrogativas, son ilusiones y van en contraposición con lo que dicen creer, por eso Juan Bautista los llamó raza de víboras, porque mienten y se apegan a hacer cosas de apariencias. Los auténticos frutos de conversión son relevantes y que Dios conceda una perfecta armonía entre unos y otros, siguiendo el ejemplo de los discípulos de Cristo, quienes a pesar de sus diferencias tuvieron armonía en su convivencia y fraternidad”.
El pastor de la Diócesis de Aguascalientes dijo que “el pecado destruye la armonía entre las personas y por eso es importante la conversión, que reconstruye; por eso hay que dar frutos y no caer en tentación en una sociedad donde impera el pecado que lleva al odio, división, violencia, crimen, rencor y por eso entre más conversiones haya, más reconciliación y paz tendremos y ayudares a construir el tejido social que está terriblemente desgarrado”.
La armonía entre los seres humanos “es signo de la presencia de Dios en medio de nosotros y el primer lugar donde debemos practicar todo esto es en la familia. Hagan un ejercicio: esta semana ordenen su cuarto, revisen todas las cosas que tengan y las que ya no utilicen, pero que estén en buen estado y dispónganlas para regalarlas y dejen lo esencial; eso también hagan para ordenar su corazón, porque pueden traer muchas preocupaciones, odios, rencores, malos entendidos, sáquenlos, aprovechen estos días en los que estamos en espera de alguien, no de algo, sino de Jesús. Preparen el nacimiento junto con sus hijos, pidan opinión a sus esposos o esposas para colocar cada cosa en su lugar y que haya un signo de esperanza de que nazca el Mesías, el rey de la paz, justicia, paciencia y consuelo”.
El obispo también invitó a cambiar aquello que hace que la gente ande estresada y molesta: “seamos más tranquilos y aprendamos a escuchar más. Si en la familia hay armonía se refleja hacia afuera y entonces iremos cambiando en donde estemos y haremos la diferencia contra la agresividad y la destrucción”.
