Dañará a Comerciantes del Centro Alza Salarial, Asegura

Por Benny Díaz

Fotografía relevante a la nota.

Guadalupe González Madrigal

Guadalupe González Madrigal, repre­sentante de la Asociación de Comerciantes del Centro (Acocen) lamentó la realidad que “vivimos los empresarios sobre todo cuando todos sabemos que venimos sa­liendo de años difíciles, hay quienes están endeudados y siguen pagando y ahora puede ser que vuelvan a pedir prestado ante los incrementos al salario”.

Los comercios de la Zona Centro, adujo, no siempre tienen una buena derrama econó­mica y como se aplican en pagar al gobierno lo que les corresponde, le generan gastos que nos les permite algún margen para obtener buenas ganancias y con eso se les cancela la oportunidad de expandirse.

Por otra parte, hay quienes se animan y apuestan todo lo que tienen para abrir su negocio en el centro, afirmó, pero al poco tiempo deben bajar las cortinas porque el pago de renta y servicios los consumen y no les queda otro remedio.

“La inflación del 10 por ciento [sic] es algo que afectará a todos, pero a nosotros [serán] los salarios mínimos, porque se está negociando que el incremento sea del 15 y hasta el 25 por ciento, tienen esas expectati­vas y los gastos serían de un gran impacto, junto con las vacaciones, porque con eso de que ahora se tomará en cuenta las ho­ras por persona para el salario mínimo no vas a tener a alguien durante 12 horas por ese sueldo, se tendrá que contratar a otra para que cada una labore por seis horas y a las dos se les debe dar el 25 por ciento adicional de prima vacacional, y eso se refleja en el salario con el que estén dadas de alta en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)”.

Con este panorama, alertó, las más afec­tadas serán las personas físicas con activi­dades empresariales, “porque habrá tasas de recargo por el incremento que no son tomadas en cuenta por cuestiones técnicas, por eso es difícil que aumenten las empresas para estar en la formalidad”.

Aseguró que hay quienes toman la deci­sión de no contratar personal formalmente, sino que acuerdan con los empleados sólo dar el salario sin ninguna prestación “y esto les quita la carga tributaria, lo que los coloca dentro de la informalidad aun cuando estén establecidos”.

Para González Madrigal esto habla “de la ineficiencia de los órganos de fiscali­zación y se esmeran en que los que están cautivos paguen todos los impuestos y les suben las tasas”, en lugar de salir a la calle para encontrar a las empresas no registradas con trabadores a los que no les dan prestaciones como la seguridad social, y que “jamás van a pagar impuesto sobre la nómina”.