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Martín Orozco Sandoval y Felipe González González
…ser y no ser y comprar pleitos ajenos…
UNA, DOS Y… ¡TRES! ¡COMENZAMOS!
“EL GÜERO” LANDEROS…
Uno de los gobernadores más queridos de esta tierra fue y es el extinto gobernador de Aguascalientes Rodolfo “El Güero” Landeros Gallegos (1980-1986), y de él se tejieron muchas historias que en ocasiones anteriores le he comentado al lector, pero hoy lo quiero recordar con dos de sus frases: “Venimos a servir, no a servirnos” y, “Estoy preparado para ser y no ser”.

Rodolfo “El Güero” Landeros Gallegos
…“preparado para ser y no ser”…
Y sí, en cuanto cumplió con su encomienda constitucional, Landeros se retiró de la política a pesar de que su partido y mucha raza le pedían continuara con su brillante carrera política.
¿A qué debo esta remembranza del popular “Güero” Landeros?, a eso precisamente: siempre estuvo con los pies en la tierra, y “preparado para ser y no ser”, contrario a Martín Orozco Sandoval (MOS), que no se preparó para ninguno de las dos cosas: “ser y no ser”, por lo que un día después de haber sido y ya no ser, haciendo un esfuerzo descomunal para no soltar el llanto, acudió a la toma de protesta de Tere Jiménez Esquivel, sin que nadie y nadie es nadie, lo saludará con fingido afecto, pues ya había dejado de ser.
Pero otro grave error de MOS fue “comprar pleitos ajenos” y sumarse al implacable verdugo, del cual no tendrá consuelo alguno, pues es uno de los exgobernadores más repudiados de la historia: Felipe González González, el desalmado y cruel abarrotero que estando en bancarrota, que tuvo la buena fortuna de resolver su terrible falta de cash arribando a la casona de los Rincón Gallardo, para luego ir a Palacio de Cobián y después engullirse una Senaduría completa.
Luego quiso ser alcalde de Aguascalientes, pero sus correligionarios panistas, hartos de su voracidad, le contestaron con un rotundo: “¡No!”, y el abarrotero de miércoles regresó a vender kilos de 800 gramos, y galletas de animalitos al por mayor, repudiado por el panismo y la gente que lo conoció bajo la piel de oveja.
Pero, ¿dónde nace la admiración de MOS para con “El Garañón” Abarrotero, que no aguantó las insanas y reprobables ganas de “comerse” por completo a su ahijada Claudia Virginia Ruvalcaba Martínez, con la que formó un hogar clandestino y le hizo dos hijos, a los que les negó su apellido por el temor al “qué dirán”.
Si el lector conociera a Jorge Armando, juraría que es el mismito Felipe a esa edad: lo cagó, está igualito, pero ni así le dio su apellido, a pesar de que de su prole es el que más se le parece físicamente.
En fin: nadie sabe por qué MOS pretendió inmortalizar a su ídolo, no sólo imponiéndole su nombre al Libramiento Poniente, sino también a un bulevar de Calvillo.
Hay gente que me platica: “Nomás porque conozco a MOS, al que le encantan las ‘viejas’, porque de lo contrario juraría que el abarrotero le rompió el ejote… o al revés”.
Bueno, “haiga sido como haiga sido”, MOS inmortalizó a su “benefactor” imponiéndole a dos importantes carreteras el nombre del abarrotero que, en cualquier otro estado de la República, en vez de de ese homenaje estuviera en prisión, por todo lo que ha hecho, que no es poco:
1.- Felipe tiene las manos manchadas de sangre de gente inocente.
2.- Hace algunos años, por momentos perdió la cordura y por poco mata a su esposa “Conny” Ramírez, a batazos, tema muy comentado en su momento por José Luis “La Víbora” Morales Peña y el extinto Armando Vázquez Granados en La Mexicana.
3.- En Palacio de Gobierno sedujo y se tiró a su “ahijada” Claudia Virginia, con ella procreó dos hijos a los que sistemáticamente les negó su apellido.
4.- Robó a manos llenas en Gobierno del Estado.
5.- “Compró” 500 hectáreas de tierra en zona turística de Puerto Vallarta, Jalisco, en 500 mil pesos (.10 centavos metro cuadrado)
6.- Siendo subsecretario de Gobernación, hizo pingües negocios al margen de la ley, con permisos para casinos y casas de apuesta.
7.- Encubrió o participó en el millonario fraude al IEA cuando Miguel Ángel Ochoa Sánchez era el titular.
8.- Al estilo Guillermo Ballesteros Guerra, vendía con facturas falsas vehículos de lujo que en ese entonces “recuperaba” la Policía Judicial.
9.- Cuando andaba en malos pasos y Víctor Hugo Mercader Jurado, era director de la Policía Judicial, éste le proporcionó guaruras y una credencial que lo facultaba para cargar pistola, pues el abarrotero tenía temor de que la policía federal lo detuviera, por lo que el abarrotero, al llegar a Palacio de Gobierno, le pagó el favor nombrándolo director de la Policía Judicial del estado.
10.- Felipe, al inicio de su gobierno, decía que él quería ser un buen gobernador para que cuando terminara su administración no le mentaran la madre.
Cosa que sucedió a mitad de su sexenio, cuando el luchador social Luis Humberto González, enfrentó al abarrotero y de un empujón uno de sus guaruras lo hizo a un lado, pero Luis Humberto, encolerizado, se le volvió a parar enfrente y a todo pulmón gritó: “¡Chingue a su madre Felipe González!”, “¡Chingue a su madre Felipe González!”, “¡Que Chingue a su madre Felipe González!”.
“Esta mentadera de madre, por poco le cuesta el cargo al entonces procurador general de Justicia, Roberto Macías Macías, a quien Felipe culpó por no estar “deliberadamente al pendiente de su seguridad”.
Ese mismo día Luis Humberto González fue encarcelado en el Cereso y, como el coraje no se le quitaba a Felipe, días después ordenó lo refundieran en el “manicomio” de donde salió sólo para “suicidarse”: se ahorcó.
11.- El periodista Héctor Zanella Figueroa tuvo la “osadía” de denunciar penalmente a Felipe González “por corrupción y enriquecimiento ilícito”, pero como el abarrotero era el dueño de Aguascalientes, lo metió a la cárcel por “difamación” y ordenó le dieran sabadazo: lo tuvieron preso en el Cereso viernes, sábado, domingo y el lunes salió libre bajo fianza, pero desde ahí comenzó Héctor comenzó a tener un extraño comportamiento.
Sin embargo, Héctor Zanella no era presa fácil, no.
Estuvo a punto de ganarle el juicio a Felipe, pero su abogado, el entonces connotado panista Guillermo Macías y Díaz Infante, mejor conocido como “Piolín”, se “vendió”, y el juicio poco a poco se fue al caño de la corrupción.

Héctor Zanella Figueroa
…demandó al abarrotero…
Baudelio Hernández Domínguez
…abogado venal…
Mientras que el mal de Héctor Zanella se fue agravando hasta terminar en el Centro Neuropsiquiátrico donde permanece hasta estos días, ¿casualidad? ¿Venganza del abarrotero? Vaya usted a saber por qué uno que le mentó la madre y el otro que lo demandó penalmente por “corrupción y enriquecimiento ilícito”, pararon en el “manicomio”.
12.- Felipe González intentó meterme a la cárcel cuando publicamos una entrevista que le hizo el Diario Reforma (una de nuestras agencias), en la que él reconocía que había firmado decenas de permisos para casinos para Televisa, salvando así a Santiago Creel que había pactado con Azcárraga, a cambio de publicidad, pues el entonces secretario de Gobernación pretendía ser candidato del PAN a la Presidencia de la República, sólo que Felipe Calderón le ganó la carrera y Santiago se quedó en la orilla.
Esa demanda penal federal pendió sobre mi cabeza como espada de Damocles hasta que terminó su cargo como senador.
13.-Pero también el abarrotero me demandó por la vía civil federal, acusándome de difamación, por lo que exigía 13 millones 500 mil pesos (en ese entonces un millón de dólares) para resarcir el “daño moral”.
14.- Pero no fue todo, no. Felipe González con el callo que cogió como subsecretario de Gobernación y en el Senado de la República, contrató los servicios de un abogado experto en materia de Propiedad Industrial y Derechos de Autor, para… ¡robarme los títulos de mis periódicos TRIBUNA LIBRE y Página 24!: Baudelio Hernández Domínguez, quien además era asesor de la Cámara de Senadores, quien falsificó periódicos con los títulos de TRIBUNA LIBRE y Página 24, en alguna de las imprentas truculentas que existen en los alrededores de la Plaza Santo Domingo, en donde además ordenó la falsificación de facturas en donde según él maquilaba ambos periódicos.
Así las cosas, Baudelio Hernández, con periódicos y facturas falsas, logró, con mordidas, tráfico de influencia y claro está, con las de Felipe González, registrar en el IMPI los falsos periódicos con fechas anteriores a los auténticos, y con los títulos a su nombre se fue a reportar con Felipe al Senado y le dijo: misión cumplida, aquí tengo los registros a mi nombre, ahora usted encárguese de lo demás.
Y fue entonces que Felipe pensó en los rateros Rodolfo Franco Ramírez y María del Refugio Martínez Guardado, con los cuales el abogado Baudelio coronó su infamia ordenada por el abarrotero al simular la cesión de los derechos de los títulos al par de pillos: 6,500 pesos por TRIBUNA LIBRE, y 4,000 pesos por Página 24.
Pero no crea que en esta infamia sólo participó Felipe González, no.

Carlos Lozano de la Torre
…se unió a Felipe…
Felipe de Jesús Muñoz Vázquez
…el truculento torturador…
Participó otro Felipe más: Felipe de Jesús Muñoz Vázquez, y otro caca grande: Carlos Lozano de la Torre, además del “Cojo” Filiberto Ramírez Lara y, quien lo dijera, ¡Martín Orozco Sandoval, quien cerró la pinza!; todo un equipo de delincuentes de cuello blanco; éstos son los toros, pero Rodolfo y Cuca son los que dan la cara, pues para eso los contrató el abarrotero.
15.- Otra de las pillerías de Felipe, era la compra de mercancías que los piratas del asfalto robaban a traileros: desde alimentos hasta muebles de línea blanca.
16.- Ya para dejar la gubernatura, sin cumplir con su mandato, para agarrar hueso como subsecretario de gobernación, Felipe dio concesiones a conocidos empresarios de transporte: 200 de ellas para camiones urbanos, sólo que Luis Armando, su sucesor, en cuanto llegó a Palacio, las canceló.
17.- Víctor Eljure Sevilla, era un connotado funcionario bancario, quien por hacerle el “paro” a Felipe González fue a prisión por varios años.
18.- Felipe González con sólo estudios de secundaria, ya iba para licenciado, sólo que el incorregible Fernando Alférez Barbosa, mediáticamente echó de cabeza a “Felipe El Hermoso”, quien había recibido, “vía tráfico de influencias” su constancia de “bachillerato”, y esta balconeada impidió que el entonces gobernador obtuviera posteriormente su título de “Licenciado en Administración de Empresas”.
Esto que escribo a grosso modo, es para que el lector recuerde quién es el sujeto al que MOS pretende honrar imponiéndole el nombre de su benefactor al Libramiento Poniente y a un bulevar de Calvillo, a sabiendas de que el abarrotero no merece otra cosa que terminar sus días en prisión por todo el daño que ha hecho bajo la piel de oveja, fingiendo ser “un hombre de bien, católico, apostólico y romano”, cuando en realidad es el mismito satanás en la tierra.
De lo “otro” que es por lo que Felipe sufre, lo está pagando desde aquel 26 de abril de 2017.
Y CON ESTA ME DESPIDO…
En aquellos años aciagos que sufrió por falta de cash, cuando Felipe González cayó en desgracia económicamente hablando y carecía de liquidez, había un señor que tenía su negocio de compra-venta de materiales para construcción, y cierto día llegó el constructor a su negocio Felipe González y le hizo una buena compra.
Poco después regresó y repitió la operación pero en la tercera ocasión le pidió crédito, lo envolvió con su verborrea y lo convenció.
Al paso de unos meses la deuda con ese señor que tenía su negocio sobre la avenida Adolfo López Mateos Poniente, frente al Cinema Aguascalientes, llegó al millón de pesos, por lo que lo descapitalizó. Vivo, como pocos, Felipe le ofreció un rancho en pago. Lo fueron a ver y aquello era un terregal, le ofreció otro y estaba en las mismas condiciones.
-Ya vio, yo quiero pagarle pero usted no quiere hacer negocio.
-No don Felipe, la verdad es que yo necesito que me pague en efectivo para reactivar mi negocio.
-Mire –contestó el abarrotero– vamos haciendo una cosa: pida un crédito por el millón de pesos que le debo y yo lo voy pagando cada mes.
Así las cosas, el comerciante hipotecó su casa, recibió el millón de pesos, confiado en la palabra de “don Felipe, un hombre recto y muy católico, miembro, además, de los Caballeros de Colón”.
Pasó el tiempo y cierto día tocaron la puerta de la casa del vendedor de materiales para construcción: “… O paga, o nos cobramos con ella”, “pero es que don Felipe…” “es que no han pagado ni una sola mensualidad”, le contestaron.
Fue entonces que el comerciante acudió al “búnker” del abarrotero ubicado en 5 de Mayo, frente al mercado Terán “y con pena y todo” le dijo que ni siquiera había pagada una mensualidad… Felipe lo reconoció, pero de uno de sus cajones sacó unos documentos y le dijo: Mire usted, ya no soy socio de la constructora, yo intervine en la compra de materiales pero quien en realidad le debe el millón de pesos es la constructora, no yo.
-Pero… -Papelito, habla -contestó “don Felipe”- y creo que esa constructora ya ni existe.
Y sí, el hombre acudió al Registro Público de la Propiedad y se encontró con que “don Felipe” era socio de decenas de empresas, con las que hacía sus transas. En el banco le dieron oportunidad de vender su casa y recuperar un poco del millón de pesos que le estafó “don Felipe”, el hombre cayó en sillas de ruedas al agravarse su diabetes.
De esa calaña es el ídolo de Martín Orozco Sandoval: Felipe González González.
Así es que cuando usted, querido lector (@) pase por el Libramiento Poniente o por el bulevar de Calvillo, recuerde qué clase de rata más desalmada es el “Abarrotero de las Nalgas al Revés”, quien “juró y divulgó hace años que me iba a robar mis periódicos, meterme a la cárcel y dejarme en la calle”, de esto hace ya 14 años y el exgoberladrón sigue empecinado en cumplir su amenaza ¿por qué habrá gente como MOS, Carlos Lozano, Felipe de Jesús Muñoz Vázquez que compran pleitos ajenos, convirtiéndose en perversos cómplices de una infamia tan grande, gracias a autoridades venales?
* (Columna publicada inicialmente en el semanario hermano TRIBUNA LIBRE el pasado jueves 6).







