“Se Busca a la Oveja Negra”
Por Benny Díaz

Juan Espinoza Jiménez
El obispo Juan Espinoza Jiménez resaltó en su homilía dominical que en los tiempos actuales no somos diferentes a los que vivieron en el tiempo en que los israelitas salieron de Egipto y que en su peregrinar hacia la tierra prometida cayeron en la tentación “de hacer un becerro y adorarlo como si fuera Dios”.
Moisés tuvo que interceder ante Dios para que perdonara al pueblo por tal equivocación y así se hizo, porque se trata de no caer en una situación donde se pierda la alegría y no se valore la vida, porque a diario se recibe abundancia de parte del creador.
Por eso invitó a los católicos a que sean cautos y no se dejen llevar por emociones y sentimientos adversos y se confundan con falsos dioses.
“Jesucristo se juntaba con pecadores y paganos, que eran quienes lo escuchaban y él los perdonaba para que salieran del pecado y se unieran a la alegría que sólo se puede conseguir con el perdón, mientras que los escribas y fariseos se alejaban”.
Dios siempre busca a la oveja negra, la que anda perdida y también Jesús vino al mundo no por los que están en el camino correcto, “sino para salvar a aquellos que no lo conocen en su misericordia”.
La prueba de eso está en la parábola del hijo pródigo, que pidió su herencia y se fue a dilapidarla, luego regresó humillado a la casa de su padre, quien lo recibió poniéndole sandalias, una túnica y un anillo, mientras se sacrificaba al mejor becerro para hacer una gran fiesta.
Todo tiene un significado: Sólo los esclavos andaban descalzos y eso pasa en nuestros días con los que están cautivos de algo que no les hace nada bien; la túnica es símbolo de vida nueva y el anillo una alianza de amor.
Por eso es importante que en un mundo globalizado y lleno de tantas cosas que confunden a la gente, siempre esté la opción de regresar a la casa del padre, como el hijo pródigo, en donde sea lo que sea que se haya hecho, será bienvenido y perdonado si se tiene el compromiso de iniciar una vida nueva en alianza con Jesucristo.
