Víctima de COVID-19, murió el drogadicto que mató a su sobrino e hirió a su primo, padre del hoy occiso, en la comunidad Crucero de las Pilas Calvillo.
Se trata de Roberto Carlos “N” “N”, que contaba con 35 años, el cual ni siquiera pisó la cárcel.
El crimen ocurrió alrededor de las tres y media de la tarde del domingo 8 de agosto, en la casa 280 de la calle 16 de Septiembre, donde se encontraba el juez calificador Alfonso de la Rosa, de 40 años, su esposa exregidora de Calvillo, Silvana Vargas y el menor de ocho años.
En determinado momento llegó Roberto Carlos, exigiéndole a su primo Alfonso que le prestara dinero “para comprar droga”, pero el padre de familia se negó.
Ambos comenzaron a discutir y el peligroso drogadicto agarró un cuchillo y se lo enterró al niño en el cuello, para luego atacar a Alfonso asestándole, por lo menos, seis puñaladas en diferentes partes del cuerpo.
Los vecinos pidieron ayuda y a los pocos minutos arribaron policías estatales y municipales, quienes ingresaron a la casa para desarmar y someter a Roberto Carlos, que forcejeaba con Alfonso.
Asimismo, encontraron una desgarradora escena: el niño yacía tirado encima de un impresionante charco de sangre, la cual emanaba de la cruenta herida que sufrió en el cuello.
Los técnicos en urgencias médicas brindaron los primeros auxilios al juez calificador y lo trasladaron al Hospital General de Calvillo, logrando salvar la vida.
Ayer trascendió que el asesino Roberto Carlos fue puesto a disposición del Ministerio Público, donde al practicarle los exámenes correspondientes para su ingreso a los separos de la Policía Ministerial, descubrieron que estaba contagiado de COVID-19.
Por ello, no fue trasladado al Cereso, sino que fue “aislado” en el Hospital Hidalgo, por lo que tampoco fue vinculado a proceso.
El estado de salud de Roberto Carlos empeoró y el lunes 23 murió a consecuencia del coronavirus.







