Por Benny Díaz

Lilia Morquecho Lara (Foto: Juan Fernando Reyes Ortega)
La violencia hacia las mujeres se da día a día, y generalmente viene de parte del hombre, que por la cultura machista se siente “dueño” de aquella con la que comparte su vida y que, en teoría, debería de ser compañera en todos los sentidos y no con quien desquitar traumas y frustraciones.
Lilia Morquecho Lara es una de las miles de mujeres que han sufrido el infierno de ser violentadas por su pareja y “pagar” un precio muy alto: ser “castigada” con su hija, a quien no le permitieron ver por mucho tiempo.
En el encuentro con Leo Montañez, candidato de la coalición PAN-PRD a la alcaldía de Aguascalientes, contó su historia.
“Fui violentada y lo que he sufrido me ha hecho ir saliendo adelante. Desde los 15 años sufrí con mi pareja, era golpeada y preferí irme de mi casa dejando a mi hija”.
La respuesta del verdugo no se hizo esperar. “Me castigó escondiéndome a mi niña, dejándola con un familiar, pero yo no sabía nada de ella”.
Quiso recuperar a su pequeña, pero al tener cerca al macho golpeador es que tuvo que buscar otros horizontes.
“Me doy a la tarea de salir de Aguascalientes y trabajar en otro lugar; me fui a Mazatlán, Sinaloa, en donde me la pasaba trabajando día y noche para recabar dinero y poder regresar para pagar un abogado y rescatar a mi hija”.
Cuando tuvo el dinero que creyó suficiente, regresó a la entidad y empezó una batalla legal con el maltratador, logró que le regresaran a su hija y “estoy dándome una oportunidad para salir adelante. Todas las mujeres sufrimos de algún tipo de violencia: económica, laboral o psicológica”.
Por eso pidió al candidato que haya acciones significativas para el bienestar de las mujeres en el municipio de Aguascalientes: “Es importante que nosotras, las que hemos sufrido violencia, nos recuperemos y superemos para continuar adelante”.
Se mostró confiada en que con la pulsera rosa, “que es un excelente idea”, quienes sufren de violencia de parte de sus parejas se puedan sentir más seguras y respaldadas para salir de ese círculo en el que entran y que es difícil de romper cuando el maltratador entra en la dinámica de perdones y juramentos de que no volverá a pasar y a la primera oportunidad vuelve a hacerlo.







