Que dé Resultados, Pide Javier Espinoza, Padre de una Víctima
Por Benny Díaz | Fotos: Juan Fernando Reyes Ortega

Procuradores y fiscales poco han hecho en el caso Maverick
Se cumplieron 14 años del caso Maverick, cuando varios hombres fueron “levantados” y desaparecidos y hasta el día de hoy no hay ninguna investigación, ya que la Fiscalía General del Estado sigue siendo omisa y “Jesús Figueroa Ortega, insensible”, aseveró Javier Espinoza, padre de Francisco Javier Espinoza Almanza, una de las víctimas de aquel infausto 24 de abril de 2007.
Él, junto con otros familiares de desaparecidos, hicieron una “clausura simbólica” de la Fiscalía debido a que pasa el tiempo y no tienen ninguna noticia de sus seres queridos; son ignorados y las quejas que ponen en la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Aguascalientes son desechadas.
Javier Espinoza dijo que “nunca se siguió la pista de las personas ‘levantadas’ en el Maverick, en este momento estamos peor que entonces, porque en ese momento las pistas estaban frescas y el tiempo es vital para la vida de todos los que se llevaron, pero no hay nada. El mes pasado me entrevisté con el Ministerio Público después de años y dijo que empiezan a seguir pistas, pero cuánto tiempo hay que esperar, ¿14 años?”.
El padre de familia dijo que el problema radica en la incompetencia de algunos funcionarios, ya que hacen poco caso de las quejas para un posible esclarecimiento, y entre instituciones se tapan unos a otros porque “parece que el sistema está organizado para no quejarnos, han pasado siete fiscales y no han hecho nada por buscar a los desaparecidos”.
Y también “ya no le pido a Jesús Figueroa su renuncia, sino que dé resultados, pero como es un cargo de paso, no hace nada y además es insensible”.
De 2007 a 2017 hubo 203 desaparecidos y ninguno se ha podido encontrar, “es un problema fuertísimo porque tienen un servicio médico forense y no saben lo que tienen, aunque el mes pasado se dijo que es uno de los mejores laboratorios a nivel mundial”.
Pero de poco sirven esos reconocimientos cuando ni cuenta se dan de a quiénes tienen ahí, y la prueba es que “el mes pasado entregaron el cuerpo a una madre de familia de una persona que desapareció en febrero [del año] pasado, en mayo puso la denuncia por desaparecido y le dijeron que no estaba. Pasó un año y resulta que lo tenían en medicina forense. Puede haber mucha capacitación, pero no significa que den buenos resultados y la prueba son esos 203 desaparecidos y el caso Maverick”.

Respuestas, exigen los familiares de los desaparecidos
Asegura que ha buscado a su hijo por todos lados, pero se ha encontrado con un panorama desolador porque “en Zacatecas parecer que están peor que aquí. Esto se deriva de la problemática que vienen arrastrando desde 2009, inclusive a la que era gobernadora (Amalia García Medina), la intimidaron porque hay mucha presencia de cárteles en la esta zona. La Comisión de Búsqueda Estatal de Zacatecas está peor que en Aguascalientes, he enviado mucha información y lo que tienen es eso, no hay más”.
En la entidad la Comisión de Búsqueda de Personas tiene cuatro meses funcionando, pero no ha implementado ni homologado el protocolo de búsqueda, “he estudiado mucho esto y el problema de la Fiscalía es que no lo conocen. He revisado su página (de internet) y para ellos hay seis desaparecidos, cuando se hace denuncia virtual ratifican, pero no dan folio único de búsqueda”.
Con esto sólo “alimentan el sistema de personas fallecidas, pero no para localizarlas. La Fiscalía tiene mucho trabajo y el fiscal, aparte que no trabaja al menos en el tema de los desaparecidos, también le falta sensibilidad y le falta querer arreglar las cosas. Es sólo protagonismo y ni siquiera ha tenido la delicadeza de decir: ‘me equivoqué’ y darnos atole con el dedo, es solo insensibilidad, no les importan que haya desaparecidos, porque tiene un puesto transitorio y pasará como los otros siete (fiscales y procuradores)”.
Por llevar a cabo la búsqueda de su hijo, Javier reconoció que “en su tiempo fui amedrentado y tuve que salir del estado, por fortuna o desgracia, las personas de aquel entonces unos ya fallecieron, otros están aquí (en Fiscalía) y otros en la cárcel. Hacíamos marchas desde 2007 y suspendimos en 2009 precisamente por eso tuve que salir huyendo porque hubo mucha gente involucrada, funcionarios, ministeriales, sólo hay que recordar la muerte del comandante Elías Chávez, ¿qué pasó?, ¡nada!”.
Al cuestionar de dónde llegaron las amenazas, dijo que “de los dos lados, había contubernio entre autoridades y cárteles”.
Reiteró que cuando tuvo que huir de Aguascalientes fue entre 2009 y 2010, y al cuestionar si fue amedrentado por Felipe de Jesús Muñoz Vázquez dijo “exacto y cuando nos vamos a Ciudad de México a interponer las quejas, resulta que lo mandan para allá, pero la problemática es que han pasado siete fiscales, tres gobernadores a los que les he enviado escritos y ninguno me ha atendido ni contestado”.
Por eso lo único que le queda a él y a los demás familiares de desaparecidos, es “confiar en los colectivos como el Observatorio de Violencia Social y de Género que se han involucrado con otros a nivel nacional y son ellos, junto con las víctimas, los únicos que encuentran desaparecidos, porque ninguna autoridad lo hace y por eso es que ahora estamos contactándonos con Colombia, ellos tienen 20 años de experiencia en búsqueda y estamos aprendiendo de ellos. La diferencia es que allá los desaparecidos son por grupos armados y aquí por delincuencia organizada”.

Javier Espinoza
Javier Espinoza dice que ha aprendido a vivir con el dolor de no saber dónde está su hijo y asegura que no va a dejar de seguir buscando. “Me voy a morir en la raya, tristemente los padres de dos de los desaparecidos del Maverick ya murieron, se fueron sin saber de ellos. Por eso no le pido la renuncia al fiscal, sino que dé resultados y el día que se vaya que diga cuántas personas desaparecidas han encontrado, eso sería haber dado resultados”.
Su hijo tenía 18 años cuando se lo llevaron, era estudiante el Conalep y como estaba de vacaciones, porque era temporada de feria, fue a trabajar un día al antro Maverick, que estaba en remodelación, mismo en el que tiraron las paredes y al siguiente sólo iba a cobrar porque ya no continuaría laborando ahí “y fue cuando pasó el hecho, es como dicen: estuvo en el lugar y momento equivocado”







