Quieren que Regrese la Policía Rural, Pero sin Caballos
Por Benny Díaz

Arturo Hernández González y Ricardo Serrano Castro (Fotos: Archivo)
“Vamos a ir a la Fiscalía (General de la República) para que como ente federal no persiga a los campesinos. Vamos a decirles que hay mucho robo y deben de estar cuidando sus animales y propiedades. Los están metiendo a la cárcel por tener un arma para resguardar su parcela y cuidar sus bienes. No son armas de grueso calibre, son armas cortas, .22 y son para la protección”, expuso Arturo Hernández González de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del Estado de Aguascalientes.
Reconoció que “si bien es cierto que desconocer las leyes no te exime de responsabilidad, pero nosotros tenemos que cuidar esos bienes, como lo hacemos en nuestra casa; lo hacemos en nuestras parcelas y nuestros animales. Está complicada la situación por falta de empleo y otros mañosos que ya se acostumbraron a vivir de lo ajeno, y por eso los campesinos tienen un arma y también hay extorsiones”.
El abigeato y el robo es lo que más lacera la economía de los campesinos, por lo que se ven en la necesidad de defender ellos mismos lo que han logrado conseguir con años de trabajo.
“El abigeato es nacional –intervino Ricardo Serrano Castro, asesor jurídico- ninguna autoridad ha podido detener esta cuestión, más en los estados ganaderos, en Veracruz por ejemplo. En el norte del país, en Aguascalientes, de gallina para arriba se roban y no hay ninguna autoridad federal, estatal o municipal que haya podido detener a los abigeos, pero tampoco hemos hecho propuestas para la cuestión. No hemos podido concretar con relación a aquellas guardias rurales que había en todos los ejidos. La policía rural desapareció totalmente en el país. Hemos propuesto de nuevo esta cuestión con nueva estrategia, que sean jóvenes, pero que ya no anden en caballos como se hacía anteriormente. Se le ha propuesto al señor gobernador y no se ha concretado”.
En Aguascalientes “el robo de ganado y sustracción de bienes inmuebles es por el peligro inminente del desmantelamiento de las instituciones que fueron creadas para proteger los intereses económicos y sociales de los campesinos. Estamos siendo afectados con el desmantelamiento. Han desaparecido fideicomisos, apoyos para mujeres emprendedoras, guarderías infantiles, mujeres que son de empresa y gente que se dedica al trabajo; ya no hay como subsistir”.
Esto va provocando un colapso en la economía de las familias campesinas. “Entonces nosotros vemos que a corto plazo este problema se va a ir agrandando. Si ya no tenemos apoyos se genera drogadicción, que también está en todas las comunidades, provoca la inseguridad social y que nuestros hijos anden robándose la gallina, el puerco, el becerro, el chivo. Todo esto es producto de esa tendencia de desmantelamiento de instituciones que ya estaban y daban buenos resultados”.







