Por Benny Díaz

Los niños no se ejercitan y comen demás
Recibir clases en línea y pasar demasiadas horas frente a celulares, computadoras y otros artefactos electrónicos hace que cada vez los niños mexicanos se ejerciten menos, coman más y se vuelven no sólo gordos, sino obesos, y con ello desde temprana edad comienzan a dañar su cuerpo para padecer enfermedades relacionadas con los kilos de más.
Así lo señaló Liliana Bahena, coordinadora de la campaña sobre entornos alimentarios escolares en El Poder del Consumidor, en conferencia de prensa virtual, en donde aseguró que esto ha llevado a que aquellos que están en edad escolar consuman en promedio 500 calorías de más diariamente, lo que puede derivar en que pueden aumentar 25 kilos al año.
En México una de cada tres niñas y niños vive con sobrepeso u obesidad y esta condición permanecerá en el 80 por ciento hasta la edad adulta.
De no implementar medidas preventivas, una de cada dos personas nacidas desde 2010 desarrollará diabetes a lo largo de su vida. Por lo que esta reforma se sumaría a las acciones integrales necesarias para combatir la grave crisis de obesidad, sobrepeso, diabetes e hipertensión que afecta a México desde edades tempranas.
Si bien la obesidad infantil es un problema de múltiples causas, es importante reconocer que uno de los factores determinantes es el ambiente alimentario. Las escuelas de México son consideradas ambientes que promueven la obesidad, conocidos como entornos obesogénicos, porque propician el alto consumo de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas, así como una baja ingesta de alimentos naturales, regionales y saludables, hábitos alimentarios que pueden dañar la salud y el desarrollo de los escolares.
Un estudio realizado por la organización de El Poder del Consumidor, en el que se exploró el ambiente alimentario en las escuelas primarias públicas del centro del país, evidenció que en las tiendas escolares se vendían, principalmente, productos chatarra en un 51 por ciento y bebidas azucaradas en 63 por ciento, y que más del 97 por ciento de las escuelas de todo el país no cumple con los lineamientos aprobados desde hace una década.
La evidencia también demuestra que las escuelas han jugado un papel negativo para revertir el sobrepeso y la obesidad infantil. Por ejemplo, la prevalencia de sobrepeso y obesidad en infantes de primer grado de primaria es de 26 por ciento y en sexto de primaria aumenta a 39 por ciento, es decir, aumenta un 50 por ciento en solamente cinco años. Asimismo, durante la jornada escolar se consumen más de 500 calorías provenientes principalmente de productos chatarra y bebidas azucaradas, teniendo hasta cinco oportunidades para consumir productos no saludables, en tan sólo cuatro horas y media.
Por otro lado, afuera de las escuelas primarias hay de tres a ocho puestos ambulantes que venden productos chatarra antes y después de la jornada escolar; estos productos principalmente contienen exceso de calorías, azúcares, grasa y sodio.
Un estudio reporta que los escolares que consumen en las inmediaciones de las escuelas ingieren un promedio de 360 calorías, que representan más del 20 por ciento del requerimiento diario para este grupo de edad.
“Este consumo de calorías de más, gran parte de ellas llamadas “calorías vacías”, porque vienen en productos con nulo o muy bajo valor nutricional que no generan saciedad, es la principal causa de aumento de peso entre los escolares. Tan sólo el consumo diario de 100 calorías de más nos puede llevar a aumentar cinco kilos de peso en un año. Aquí estamos hablando de un consumo promedio de 500 calorías al interior de las escuelas y de 360 calorías entre los que hacen compra en los puestos alrededor de las escuelas”.
Con todo esto se puede llegar a que aumenten hasta 25 kilos y son muy difíciles de bajar a lo largo de la vida por los hábitos alimenticios que se adquieren en la infancia.







