Un Alto Porcentaje Tiene Trabajos Precarios
Por Benny Díaz

Mujeres sin las mismas oportunidades
El 8 de marzo prácticamente todas las dependencias gubernamentales “celebran” a las mujeres, pero sólo son discursos, pues la realidad es muy diferente para millones de mexicanas que día a día ven pisoteados sus derechos por el simple hecho de ser féminas, ya que no tienen las mismas oportunidades laborales que los varones y menos el salario.
Lo que sorprende a las feministas y expertas en derechos de la mujer es por qué no hay gente protestando en las calles y exigiendo el acceso efectivo a los derechos básicos de las mujeres, como la salud, el trabajo o la educación.
Así lo manifestaron en conferencia de prensa virtual Alexandra Hass, directora de Oxfam México; Andrea Santiago, directora ejecutiva de Nosotrxs; y María Ayala, coordinadora de investigación en Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, que observan con preocupación la “normalización” de las barreras que impiden que la mujer alcance su autonomía económica.
En México, las mujeres indígenas viven en las peores condiciones de marginación y pobreza extrema. De las zonas rurales salen miles y miles de mujeres jornaleras agrícolas sin documentos de identidad, sin traductores que las apoyen en los trámites administrativos, laborales o médicos; por lo tanto, padecen abusos salariales, verbales y físicos.
En las ciudades hay 2 millones 400 mil mujeres que viven de prestar servicios domésticos mal pagados, sin seguridad social, sin contrato escrito y sin vacaciones. Dentro de las urbes hay miles de talleres clandestinos que surten a la industria textil o del calzado con mujeres mal remuneradas, sin protección ni prestaciones sociales y en riesgo por la falta de seguridad de las instalaciones donde laboran.
Todo porque el sistema económico está sustentado en una visión sexista, cuya consecuencia es, por ejemplo, que México ocupe tradicionalmente un “vergonzoso tercer lugar” en América Latina por la baja participación de mujeres en la economía; que 16 millones de mujeres no tengan un ingreso propio, y millones estén desempleadas, aproximadamente el 23 por ciento, o en trabajos precarios.
Por todo esto, celebrar el “día de la mujer” resulta chocante, ya que las desigualdades son tremendas, la violencia ejercida contra ellas también, y se hace muy poco para cambiar todo eso.
Cada 8 de marzo salen a dar discursos, pero la realidad es que las mujeres siguen siendo marginadas, vejadas y hasta asesinadas.







